Hans Tragarsky: El rostro de las Waffen-SS y la fotografía que marcó una época

El 18 de diciembre de 1944, después de una emboscada alemana a fuerzas norteamericanas en las Ardenas, se tomó una de las fotos más famosas de la Segunda Guerra Mundial.

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Una de las imágenes más icónicas de la Segunda Guerra Mundial es la de un joven y aterido ametrallador alemán de las Waffen-SS, con su casco y su cabeza abrigada contra el frío invernal, portando una ametralladora MG-42 y en uno de sus hombros la respectiva munición. Su identidad permaneció oculta durante décadas, siendo conocido simplemente como el “Señor de la Batalla de las Ardenas”, “Fritz el Invernal” o “el ametrallador alemán de las SS desconocido de la ofensiva de las Ardenas”.

Hans Tragarsky Waffen-SS

La foto se haría célebre y aparecería en cientos de libros y documentales de la Segunda Guerra Mundial. Pero ¿Quién era en realidad este anónimo soldado? Hace unos años, en varios foros de Internet dedicados a la II GM, se reveló que posiblemente se trataba de Hans Tragarsky (1921-2011), operador de ametralladora de 23 años perteneciente a la división Leibstandarte de las Waffen SS, que en la ofensiva alemana de las Ardenas peleó en el Kampfgruppe Hansen, que formaba parte de la 1.ª División Panzer SS.

La fotografía en cuestión, tomada el 18 de diciembre de 1944, captó su rostro serio tras una emboscada alemana a fuerzas norteamericanas cerca de la aldea de Poteau, en Bélgica.

Una persona que conoció a Tragarski muchos años después de la guerra relató que éste falleció el 7 de enero de 2011, y que el anciano desconocía que sus fotos se habían vuelto mundialmente famosas.
Hans Tragarsky Waffen-SS

Tragarski tenía 23 años cuando se tomó la foto y lo único que recordaba de aquel día era que su unidad emboscó un convoy de vehículos blindados y ligeros estadounidenses en una aldea belga y que, tras el combate, se llevaron comida, armas y cigarrillos de los restos estadounidenses.

Unos camarógrafos alemanes de la “Propagandakompanie” se acercaron, se detuvieron y les preguntaron a los soldados si podían tomarles fotos y filmarlos. Las imágenes, después que uno los camarógrafos fuera capturado, posteriormente llegaron a manos estadounidenses y, como se dice, lo demás es historia.

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