La leyenda de “El Destapadito” en la Alta Cordillera: Un enigma sepultado en condiciones extremas

"... arriba en la cordillera, la noche entraba en sus huesos...". La estrofa de "Arriba en la cordillera", bien podría ser el epitafio para "El Destapadito".

Guía de: Argentina

Foto Agencia Telam.

“… arriba en la cordillera, la noche entraba en sus huesos, el que fue tan hombre y solo. llevó la muerte en su arreo”.

La estrofa de Patricio Manns, en su emotiva “Arriba en la cordillera”, bien podría ser el epitafio para “El Destapadito”, en la cordillera de La Rioja.

A más de 4 mil metros de altura yacen los huesos de quien poco y nada se sabe. Se presume que pudo haber sido un arriero o alguien que se perdió en la cordillera y muriera, quizás congelado, en la década de 1950. Tampoco se conoce quién le enterró allí, cerca de una laguna y a 4.300 metros de altura.

El lugar

Arriba, muy alto en la cordillera, el espejo celeste de la Laguna Brava contrasta con la gris aridez de la piedra y el blanco del salitre y la nieve. Enigmáticos flamencos rosados suelen habitar las orillas lagunares. Es allí donde se levanta uno de los “Refugios de Sarmiento”, construcciones de piedra para cobijo de arrieros y viajeros del siglo XIX. A su lado, una cruz de hierro con la inscripción “QEPD El Destapado” nos mete de lleno en una historia de misterio y creencias.

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Refugio de Sarmiento. Detrás de la construcción están los restos de El Destapadito.

La leyenda

Quienes suelen tener certezas sobre estos asuntos, aunque en general sin fundamentos, expresan que el cuerpo fue hallado por unos arrieros que, debido a la extrema dureza del suelo, decidieron en lugar de enterrarlo cubrirlo con grandes piedras. El tema quedó en el olvido, ya que la cordillera suele cobrar un alto precio a aquellos que se atreven con ella.

Cuando al año siguiente se despejó la nieve comenzó la leyenda de “El Destapadito”. El cuerpo apareció sin las piedras que lo cubrían. Los arrieros, otros arrieros, volvieron a realizar la misma maniobra para que al año siguiente los huesos aparecieran al descubierto. Dicen que la situación se reiteró durante varios años, hasta que por fin dejaron de intentar cubrirlo respetando la tozudez del misterioso muerto. Los huesos quedaron blanqueando a la intemperie porque se presume que así lo ha querido su dueño.

“El Destapado”. Agencia Telam.

No se sabe

Hay muchas hipótesis sobre las razones del “destapamiento”, pero ninguna pudo ser comprobada. Algunos afirman que el riguroso invierno cordillerano mueve las piedras descubriendo cada año la blanca osamenta. Lo cierto, es que ese continuo insistir del misterioso “Destapado” se ha ido transformando en veneración popular. Son muchos, especialmente la gente acostumbrada al rigor cordillerano, que ha tomado como algo milagroso tal tozudez en mostrarse a flor de piedra.

El lugar se ha transformado en sitio de peregrinación y culto. Los concurrentes rezan, dejan ofrendas junto a sus huesos o piden milagros a “El Destapadito”. Y allí está, junto al segundo refugio de Sarmiento, a la orilla de la Laguna Brava, en La Rioja.

“…Qué sabes de cordillera, si tu naciste tan lejos, hay que conocer la piedra, que corona el ventisquero, hay que recorrer callando, los atajos del silencio, y cruzar por las orillas de los lagos cumbrereños…”

Vaya entonces nuestro homenaje a los huesos de alguien que quedó allá arriba, en la cordillera.

“Arriba en la cordillera”, de Patricio Manns:

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