¿Cómo cerrar el 2011 en paz?

Pasar de un año a otro no es algo banal, sino un espacio de reflexión, cierre y apertura que, si estamos dispuestos, podemos aprovechar como un portal que nos dé completitud.

Foto Guioteca

Cerrar el año es un momento de reflexión y valoración de lo vivido

Para gran parte del planeta el 2011 fue un año desafiante, intenso, dolorososorprendente y fructífero. Los astros hicieron su trabajo para que todos pudiéramos crecer personal y colectivamente por decisión propia u obligados por las circunstancias.

Tenemos que asumir que estamos en tiempos acelerados y de mucho cambio, por tanto se hace aún más importante marcar etapas para integrar las experiencias vividas y poder avanzar con más conciencia.

Ritual de cierre 2011

La tarde o noche del 31 de diciembre es un buen espacio para cerrar el año, para recapitular y detenerse a ver cuánto crecimos. Solo o acompañado, cada uno puede preparar un espacio y sentarse con calma a recorrer el año vivido.

Propongo el siguiente ritual, donde los signos de fuego: Aries, Leo, Sagitario; enciendan una vela para conectar con la energía chispeante de su elemento. Los de tierra: Tauro, Virgo, Capricornio; tomen una piedra que les guste para sentir la fortaleza de su elemento. Los de aire: Géminis, Libra, Acuario; estén al aire libre o pongan una música agradable que los acompañe para sentir la libertad de su elemento. Y, finalmente, los de agua: Cáncer, Escorpión, Piscis; tengan enfrente una copa con agua para sentir la pureza y adaptación de su elemento.

Con estos elementos, entonces, podemos respirar y recorrer cada mes del 2011 teniendo en cuenta tres puntos:

  1. Responsabilidad: Yo elegí (consciente o no) vivir lo que viví
  2. Aceptación: Todo estuvo bien, aunque no me guste, no lo entienda, no lo quiera.
  3. Tomo todo mi año: no excluyo nada. Todo tenía que estar.

Foto Guioteca

Papel para plasmar lo vivido este año

Luego y para cerrar el año, en un papel dividido en cuatro partes iguales (en la foto) escribimos en el primer cuadrante lo bueno del año. En el segundo lo que no me gustó (aparentemente “malo”). En el tercero qué aprendí. En el cuarto: qué me comprometo a cambiar (aprender, mejorar, despertar, crecer, sanar).

Después, leo mi papel con calma; puedo doblarlo en cuatro otra vez, llevarlo con mis manos al pecho (al corazón) y con los ojos cerrados agradecer todo lo vivido. Del mismo modo, podemos inclinar un poco la cabeza hacia delante en símbolo de humildad frente a la vida, que es tanto más sabia que nosotros, y desde esa postura pedir que podamos abrir lo que viene con mayor luz, conciencia y alegría, sintiendo que la magia de la vida se abre ante nosotros y que nos permite pasar a disfrutar de ella.

Después de algunos minutos cerramos el ritual y guardamos este papel y, si queremos, podemos quemarlo a modo de purificación el 1 de enero 2012 o guardarlo para chequear nuestros avances.

¡Feliz cierre 2011!

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