La energía de Capricornio: Cómo son y cómo entenderlos

Los nacidos entre el 21 de diciembre y el 20 de enero tienen un estilo concreto y tareas a realizar. Acá va una guía de auto-conocimiento y algunos consejos para sus cercanos.

Nada más apasionante para Capricornio que una meta a conseguir. Quizá por eso la astrología le asignó como animal representativo a este signo la cabra de montaña: solitaria, acostumbrada a pastar cada vez más arriba consiguiendo sus propias cumbres y algo arisca.

Pero cada signo no es sólo una personalidad o un catálogo de características, sino una vibración que está presente en la carta astral de todos, aunque con más intensidad en quienes nacieron entre el 20-21 de diciembre al 20-21 de enero y entre quienes tienen la Luna o su Ascendente en este signo, o un Saturno fuerte en su carta.

Manolito, de Quino, es una buena caricatura de la energía capricorniana.

Esta energía, además de estar orientada al logro, tiene una capacidad de iniciar proyectos con mucha decisión y de asumir desafíos. Necesita tener algo para conquistar y ojalá tangible, como buen signo de tierra. Se trata una mirada de la vida muy concreta que suele tener buen ojo para ver la utilidad de las cosas pero poca conexión con los sueños o la imaginación. Por eso la ambición y la codicia son uno de sus temas pues, si las sigue con mucho apego, se vuelve egoísta e impopular entre sus pares porque se ciega, deja botados a muchos y no valora lo simple de la vida.

El cielo los ha premiado con voluntad, capacidad de trabajo y esfuerzo, pragmatismo, sobriedad, reserva, introversión, olfato para los negocios, humor negro, solidez y liderazgo sobre todo laboral.

Y los mismos astros también les dan temas a trabajar para trascenderlos: el pesimismo, la ambición desmedida, la crítica (sobre todo hacia ellos), el apego a las cosas materiales, la rigidez, la desconfianza, la autoexigencia.

Para Capricornio el ascenso social y el éxito son grandes temas, pues no está dispuesto a ser uno del montón, quiere lograr más. Lo mismo ocurre con el “deber ser”, le cuesta relajarse y hacer lo que siente ya que el privilegia actuar segú lo que se espera de él (familia, compañeros, sociedad).

Capricornio es la energía de la roca o la montaña, estoica, dura, protectora, sólida. Por eso muchas veces le cuesta jugar y soltar sus roles. Además, porque la palabra “responsabilidad” los acompaña toda su vida y vienen, entre otras cosas, a aprender a manejarla.

Quien quiera lograr una meta personal o social debiera acercarse a un Capricornio bien desarrollado e inspirarse o dejarse dirigir por él, pues no le temen al esfuerzo, son capataces de generar disciplina y de enfocarse en lo que desean conseguir.

Lo negativo es que no todo en la vida son metas y hacer. También nosotros venimos a “ser”, disfrutar, crear, crecer internamente (no sólo en logros externos) y despertar del apego a la forma: cuerpo, dinero, cosas, roles, sistemas. Entonces, la energía capricorniana suele ponerse más pesimista o depresiva ante temas que no logre solucionar con trabajo externo, como cuando las cosas no resultan o vivimos crisis personales o de relaciones, o enfermedades. En esos momentos, su mente racional trata de “hacer” algo y tiende a la negatividad, en vez de escucharse y quedarse quieto, recurrir a su intuición, además de pedir ayuda. Uno de los lados oscuros de Capricornio es la soberbia de creer que puede solo (como la cabra que trepa) en todo, y nosotros como seres humanos venimos también a practicar la humildad.

Otra cosa que mejorar es su tendencia a ser trabajólicos (aunque no desde la prisa sino en el llenarse de tareas) y sentir que nunca es suficiente con lo que tienen. Por eso se ponen consumistas, apegados o avaros.

Lo bueno para que los tienen cerca es que el sentido capricorniano de la realidad hará aterrizar a más de un idealista o soñador que quiera embarcarse en una idea descabellada, los ayudarán a administrar bien su dinero o recursos, son buenos acompañantes a la hora de comprar y de organizar algo, y siempre tienen fuerza extra en algún momento en que otros flaquean.

Para vibrar con su energía, es bueno sentir la fuerza de las montañas y de nuestros huesos (regidos por el signo), junto con observar cómo iniciamos nuestros proyectos, qué actitud le hemos puesto al inicio de planes que finalmente resultaron y nos dieron satisfacción, porque tanto en el comienzo como en la meta alcanzada está la energía capricorniana.

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