Neptuno entra a Piscis: regresamos a la Fuente

Este planeta transpersonal simboliza la disolución de fronteras, la conexión con el Todo indiferenciado del cual provenimos y cuya principal característica es el amor y la unidad. Después de 150 años, Neptuno regresa a Piscis; veamos qué aprendizajes nos regala.

Me ha costado comenzar a escribir sobre los efectos y probables aprendizajes que el ingreso de Neptuno al signo de Piscis nos trae; quizás mi dificultad tiene que ver con que esa cualidad laxa y lenta de este planeta transpersonal. Pero, cuidado, no nos confundamos: es verdad que Neptuno es un planeta lento, misterioso, que opera desde la bruma del inconsciente, pero no por ello sus efectos son débiles o suaves. Recordemos que mitológicamente, Neptuno es Poseidón, el dios de los océanos, y como tal, gobierna los mares, a veces indómitos y violentos, y otras veces calmos y apacibles. Del mismo modo, el planeta Neptuno tiene efectos en la conciencia universal, a veces armónicos y otras veces intensos.

Al igual que las otras energías transpersonales (Urano y Plutón), estos tres planetas transaturninos o transpersonales han sido denominados los dioses del cambio por Howard Sasportas, pues suponen para la humanidad lecciones potentísimas que más que relacionarse con inquietudes mundanas y materiales, se vinculan directamente con la evolución del alma que se expande a través de crisis vitales, que es nada más y nada menos una de las lecciones que nos trae Neptuno.

Neptuno entra a Piscis

Foto: El Mercurio

Después de 150 años, Neptuno regresa a Piscis; veamos qué aprendizajes nos regala.

Este 4 de abril de 2011, Neptuno abandona el signo de Acuario, para ingresar al último signo del zodiaco, Piscis. De este modo, Neptuno volverá a su domicilio, aunque lo haga sólo por un tiempo, pues en agosto de este año retrogradará a Acuario para entrar directamente en Piscis en febrero del 2012 y permanecer allí hasta el 2025. Con este movimiento de retrogradación, de ida y vuelta, los efectos de Neptuno son intensos, pues pasa por un mismo lugar varias veces, generando inmensas oportunidades de transformación para el ser humano.

Ahora que Neptuno regresa a Piscis, su domicilio natural, de alguna manera da cuenta del final de un ciclo, de una culminación, cuyo principal atributo es, a mi juicio, el encuentro entre los seres humanos, la rendición al amor, la apertura emocional, el triunfo de la empatía y el reconocimiento de nuestra conexión con el todo (desde luego con la naturaleza), advirtiendo, también, cómo nuestras acciones y aun nuestros pensamientos, afectan a ese todo, a la salud del planeta y del universo entero.

Aquella vieja frase de “Todos somos Uno”, deja de ser un cliché o un lugar común para transformarse en una experiencia real que da cuenta de la permeabilidad de los seres humanos.

La Noósfera es un término que explica cómo cada una de las partes que conforman el todo (en este caso, nuestro planeta) se afectan entre sí. Un pensamiento negativo, apegado al temor o al sufrimiento, por ejemplo, no sólo afecta al ser pensante o a los seres con quienes interactúa, sino que esa vibración es emitida y pasa a formar parte del campo mental del planeta. ¿Entiendes ahora por qué es importante hacernos responsables de los pensamientos que emitimos y de los estados de ánimo que cultivamos? Ya no se trata de una preocupación individualista, en pos de cultivar el bienestar personal, sino de cuidar la salud del planeta, la de otros seres vivos e incluso, la de las generaciones venideras.

Neptuno es una energía que, desde el punto de vista humano clasificamos como de “no definiciones”, confusa y a veces relacionada con fraudes, engaños e idealizaciones. Pero desde el punto de vista energético, simplemente da cuenta de la realidad de una conciencia absoluta, atemporal y profundamente amorosa, pues lo que ti te pasa, también me pasa a mí; que si te agredo o te juzgo, en realidad me estoy agrediendo y juzgando a mí mismo, de que en realidad todos somos espejos resonantes, unidos en un solo corazón.

El anterior tránsito de Neptuno por el signo de Piscis (entre 1847 y 1861) trajo cambios a nivel colectivo de gran trascendencia. Veamos: coincidió con la abolición de las últimas formas de feudalismo y vallasaje en Europa; asimismo, emergieron movimientos contra la esclavitud (precisamente en esta época se publicó la novela abolicionista La Cabaña del Tío Tom, de Harriet Beecher Stowe); se redactó el Manifiesto Comunista que abogaba por la igualdad de las clases y comenzó a practicarse profusamente el espiritismo y la canalización, como una forma de acceder a una realidad inmaterial, el mundo del inconsciente y su sabiduría.

Si proyectamos la magnitud de estos cambios colectivos a nuestro mundo actual, ¿qué ámbitos crees que serán los más afectados? ¿Será posible seguir insistiendo en diferencias de género, religiosas, culturales o sociales? Así como en pleno siglo XIX se levantaron las voces contra la esclavitud del hombre negro y los últimos vestigios de servilismo de las clases inferiores, ¿qué desigualdades comenzarán a disolverse ahora? ¿Qué dolores como humanidad tenemos aún pendientes y necesitamos reparar por el bien de todos?

Si piensas en la actual realidad de nuestro planeta, ¿qué efectos crees que podría tener Neptuno sobre el desequilibrio del ecosistema, sobre el cambio climático, respecto a la necesidad de espiritualidad y la vida interior de los seres humano? En fin, si Neptuno trae un efecto de conexión, empatía y resonancia, ¿en qué ámbito de tu vida estás necesitando sensibilizarte aún más?

Algunas preguntas neptunianas

A continuación, te dejo algunas preguntas neptunianas, a fin de que despiertes y reconozcas en ti la cualidad de este planeta.

  • ¿Qué espacios te das para ser vulnerable, para conectarte con tus fragilidades?
  • ¿Qué experiencias de expansión de la conciencia estás queriendo alcanzar?
  • ¿Cuál es tu forma de conectarte con el Todo, con la realidad cósmica?
  • ¿Qué importantes mensajes has recibido en el último tiempo de tus sueños o de tu mundo inconsciente?
  • ¿Has estado atento a las sincronías que se han producido en tu vida?
  • ¿De qué manera cultivas tu espiritualidad?
  • ¿Qué actos de empatía has tenido con otros seres o con el planeta?
  • ¿Con qué lenguajes sutiles (el arte, los símbolos) te sientes afín?

Ahora puedes conectar con Neptuno y responder estas preguntas sin prisa, desde la honestidad de tu ser y con la sensibilidad del alma que permite que las respuestas fluyan.

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