Piñera y su carta astral: Gran vocación de poder (2da parte)

Analizar la Carta Natal del Presidente chileno es una tarea como él: compleja, extensa, pero apasionante. Aquí descubrimos un poco más de su personalidad y qué hay tras su ejercicio del poder.

La primera parte, titulada: “Piñera y su carta astral: Adrenalina a mil”, la publicamos recién estrenado su gobierno; entonces hablamos de su historia, la base emocional dada por sus padres, y parte de su psiquis.

Después de un año, nos percatamos que muchas cosas que analizamos en ese retrato astral del Presidente hoy son foco de críticas hacia él, dentro y fuera de sus partidarios: su excesivo personalismo y su constante impulsividad.

Ahora miraremos su relación con el poder y el dinero, su vocación, además de otras fortalezas y debilidades. Para la tercera parte dejaremos algo muy importante, que puede hacer noticia próximamente: su salud física y emocional.

Sebastián piñera

Foto: El Mercurio

Una de las características del Presidente Sebastián Piñera es su capacidad para ejercer liderazgo.

Buen karma

Para alegría del Presidente, él no es uno más entre sus colegas, él se destaca; situación que adora, pues no soporta ser del montón, eso nunca estuvo en su mapa astral ni en su visión de la vida.

Tanto por el éxito que ha alcanzado en su historia como por su particular estilo, y los niveles de rechazo que provoca, Sebastián Piñera llama la atención y eso está dado no sólo por los tres planetas que tiene en su Ascendente (que muestra la personalidad y cómo somos vistos, entre otras cosas) en  Sagitario (signo de fuego), como también por un fuerte aspecto en su área de las metas.

En este mismo ámbito, nos preguntamos ¿por qué habla tanto y tan seguido este Presidente? Con Júpiter, el dios Zeus, en la Casa 3, que rige la comunicación con el entorno y el pensamiento lógico, podríamos decir que primero porque le encanta, segundo porque le da sentido a su existencia, tercero porque tiende a exagerar (Júpiter todo lo agranda) y entonces pone una serie de adjetivos en sus ideas fuerza, con lo cual –hay que decirlo- “latea” un poco; cuarto porque Júpiter está unido a Venus, entonces le da placer hablar, escucharse y conversar; quinto porque Mercurio, el planeta comunicador está en su Casa 1 (la identidad), entonces él creció en un ambiente donde la conversación era fundamental y se transformó en parte de su alimento cotidiano, lo mismo sucede con la lectura y el mantenerse informado. De hecho, uno de los mejores regalos para darle es un buen libro.

Pero él no habla de todo, en la tercera parte explicaremos por qué.

Y, como si faltaran argumentos, ese Júpiter suyo además de estar en la casa de la comunicación, se encuentra en Acuario, uno de los signos que rige la política. No hace falta explicar más.

Por lo tanto, él no conoce el silencio. Y tan bien que le haría, ¿no? ¿Por qué?, se preguntan algunos. Porque el silencio nos conecta con la profundidad, con nuestro yo superior o ser verdadero o alma, ese al cual no le importa estar solo y callado, pues entiende que en el vacío están las respuestas sabias para nuestra existencia; el silencio le da espacio a nuestra mente sagrada, a la quietud, a la capacidad de escuchar otra voz mucho más inteligente que la nuestra, que suele ser tan egocéntrica.

Sigamos. Además de otras particularidades, Piñera es diferente pues, en un país que desconfía de la riqueza, a él se le ocurre ser un acaudalado millonario que figura en rankings mundiales. ¿Es esto un propósito de su vida? Su carta astral, que muestra a Júpiter (bendiciones) + Venus en Capricornio (lujo) unidos, derriba un prejuicio: la primera motivación de Piñera no es el dinero, no es algo que él buscara incansablemente, aunque siempre tuvo un carácter “aspiracional”, con esa Venus podemos decir que él siempre quiso subir socialmente. Pero este aspecto astrológico también se trata de un “buen karma” (“regalo” de una vida anterior) que él trae. Por lo tanto la envidia –incluso la mía- lo ronda, ojo: él tiene una facultad astuta e instintiva para hacer plata, que es como un deporte (Luna en Aries en tensión con Júpiter en Acuario = ama competir por finanzas, por ideas e ideales) donde lo que quiere es ganar, no necesariamente acumular, esto último se da naturalmente en su vida.

Ahora, lo que sí quiere y querrá es poder. En esta área él es y será incansable.

Todo el power

Cuando la prensa se refiere a sus roles públicos se lo señala como “empresario”, pero en estricto rigor él no lo es. Piñera no ha conocido tal labor de forma tradicional: no ha formado empresas desde abajo, no ha tratado con sus trabajadores, no ha desarrollado un producto o servicio que se convierte en una marca y que da trabajo en un país o en varios. No. Él no es un empresario habitual, él es dueño de las empresas. Se las compró o ingresó a los directorios y luego cuenta con una colección de importantes firmas donde figura su nombre.

Foto Equipo Astrología y Destino

Carta natal de Sebastián Piñera: Sol, Mercurio, Quirón y Ascendente en Sagitario, Luna en Aries, Medio Cielo en Leo.

Sucede que -como señalamos en la nota anterior- él no conoce ni prefiere el trabajo en equipo, dinámica relevante en el desempeño de un Presidente.

Es que Sebastián Piñera tiene un gran tema con el poder: lo ama, lo necesita, lo busca desde que tiene uso de razón, lo vio en su padre y se lo exigió su madre. El afán de poder es uno de los ejes psicológicos que cruza y guía su vida. Es probable que soñara con la banda presidencial desde joven y que luego de lograr tenerla busque un nuevo peldaño por conquistar.

Él tiene –como todos los de su generación, los nacidos entre el 1938 y 1956- nada menos que a Plutón en Leo, lo cual ya presenta un fuerte tema con el ego, pero además el suyo está encumbrado en el Medio Cielo, la cúspide de este mandala que es la Carta Astral y que representa el camino de vida que queremos alcanzar, incluida la vocación y posición social, además de nuestra relación con la autoridad. Al estar en Leo, miramos su regente: el Sol, que vuelve a estar en su Casa 1, la personalidad: él se identifica con el arquetipo de rey, es parte de su sello.

Entonces, Plutón –que muestra, entre otras cosas, cómo manejamos el poder propio y ajeno; nuestra capacidad de cambios radicales en la vida, también de manipular y presionar; nuestra conexión con el “lado oscuro de la fuerza” y  de ver más allá de lo aparente- aquí, no es fácil de llevar para la persona ni es fácil de vivir para sus cercanos, pues es demasiado imperativo, exige mucho a sus colaboradores, necesita liderar, nunca estar en segundo plano y sigue sus ideas con obsesión, ya que se siente importante y considera que tiene que hacer cosas significativas;  dinámica que, mirada desde afuera, resulta bastante agotadora.

Ahora, ese Plutón marca que efectivamente en su destino estaba el manejo del poder sí o sí, esto no es algo que Piñera pudiese evadir; de hecho es un aspecto astrológico que suele indicar que la persona tendrá un rol público; Richard Nixon , Wladimir Putin y Silvio Berlusconi, por nombrar a algunos, tienen el mismo emplazamiento en sus cartas.

Pero el tema no es el qué, sino el cómo, pues –lo dijimos en la primera parte- este Presidente tiene mucho fuego en su carta, entonces le falta templanza, reflexión, quietud interna para manejar este fuerte Plutón; de ahí algunas de las polémicas de su historia política, de su gobierno y su ritmo vertiginoso.

Pero la carta astral es un potencial, un mapa del destino abierto, que se vive en gran medida de a cuerdo al nivel de conciencia que tengamos. Un mismo aspecto en dos personas puede ser experimentado de formas completamente diferentes.

Así, este mismo Plutón, que es todo un talento, pues Piñera anhela desde siempre aportar a la sociedad; en alguien más cultivado interiormente, mediante auto-conocimiento, terapias, trabajo personal, observación, desarrollo de la conciencia y de la espiritualidad, por nombrar algunas de las cosas que nos ayudan a crecer, se traduciría en la autoridad sabia, que se impone por altura, por presencia y no tiene que andar demostrando que lo es. Esto no le sucede a este mandatario, basta observarlo un poco para reparar en que él no tiene arquetipo de padre (Presidente), sino más bien de “Tío Rico” o de adolescente. Varios de sus mecanismos son bastante infantiles, reiterativos y compulsivos: ahí están el papelito de los mineros, las bromas a Barack Obama en Chile, el discurso ante la selección de fútbol, los comentarios sobre Lan en el exterior, etc., etc. Mucho se le critica que no está “a la altura del cargo” o  la poca “dignidad presidencial”.

Su desafío es, entonces, crecer –madurar, ser más consciente de sí mismo y aceptarse con su luz y sombra- para tener una vida más plena y un ejercicio presidencial más equilibrado y trascendente, como a él le gustaría.

Por otro lado, es un emplazamiento astral que provoca bastante soledad en el poder, que despierta rechazo y  rivalidades oscuras –ya ha tenido varias en su historia económica y política-, pues él con su fuerza, valentía y celeridad desafía a todos, incluido el sistema o cualquier poderoso.

Con todo esto, el poder de Piñera es muy marcado, pero no es sólo externo, él tiene una creatividad y fuerza interna incalculables y, aunque le teme mucho al fracaso, es capaz de sobreponerse a cualquier frustración.

Otra cosa: su Plutón está unido a su Luna en Aries, lo cual marca su confianza en ciertas mujeres fuertes que son su mano derecha, y que el ser alguien importante junto con manejar grandes cosas es su alimento emocional. Cuando él no tiene poder ni adrenalina se siente vacío e inseguro.

Y hay más, ese Plutón está unido a Neptuno (planeta que nos muestra el espíritu de servicio, el misterio, la idealización y confusión) en la Casa 11, de los grupos y la amistad, lo cual provoca que él tenga mucha fe en éstos y en su control sobre las colectividades a las cuales pertenece, pero su mirada es muy idealista en sus proyectos grupales y no mide cierta dinámica errática o engañosa en su trabajo con ellos. Su Neptuno en tensión con la Luna marca la masa crítica frente a él, también la oposición entre sus partidarios y aquellas mujeres en quienes él confía.

Como vemos, las únicas influencias que su potente personalidad permite son las de sus amigos y las de ciertas mujeres líderes; pero, al mismo tiempo, él siempre ha tenido y tendrá enemigos cercanos que no logra ver, pues –como lo dijimos- su autoimagen es demasiado poderosa, Piñera siente que todo lo puede y además es un gran entusiasta que, aunque no lo parezca, muchas veces raya en lo ingenuo.

(Continuará)

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