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Propósitos para el Año Nuevo: Guía para lograrlos

Algunos consejos para que los deseos del 2011 se hagan realidad. Tranquilidad, no juzgar, planificar y corazón, entre otros, ayudan a que nuestras metas se hagan más posibles.

Más allá de una tradición o tarea, la idea de crear el año es una oportunidad extraordinaria para abrirle espacio a los sueños pendientes. Para eso es necesario cambiar la perspectiva, pues si seguimos con la tradicional lista de propósitos para el año nuevo, ésta no pasará de ser “más de lo mismo”: una enumeración de buenas intenciones que se materializan o no, por obra de la casualidad o la benevolencia de las fuerzas superiores.

Cumplir sueños

Foto: El Mercurio

Para que un sueño se cumpla es necesario creer fuertemente en ellos.

Entonces ¿Sirve crear el año? Por supuesto, pero con ciertas variaciones al empeño habitual. Vale el listado, pero es necesario tomar en cuenta varios elementos que pueden colaborar para que estos deseos se materialicen:

Elemento 1: Tranquilidad. Para crear algo nuevo es necesaria la pausa. Amit Goswami Ph.D., destacado físico cuántico dice que la creación tiene cuatro etapas: preparación, incubación, descubrimiento repentino (salto cuántico discontinuo) y manifestación. Esto no es más ni menos que el proceso de la gallina, desde que pone el huevo hasta que nace el polluelo. Para tener el sueño es necesario parar y mirar hacia adentro, pensar: ¿Qué es lo que necesito, quiero ser o tener?. Una vez que tienes el sueño, comienza la incubación. Esta etapa comprende aceptarlo, acunarlo, contemplarlo y amarlo sin condiciones. Si se hace bien, en la tercera etapa se produce un cambio en lo conocido, para dar paso a lo nuevo, que finalmente se concreta y materializa.

Elemento 2: No juzgar. El sueño no tiene juicio. Si valoramos negativamente el deseo, difícilmente podrá abrirse paso hasta lo concreto. “Quiero ser rico, pero  me da vergüenza aceptarlo; me gusta esta persona, pero jamás se fijaría en mí; deseo ser famoso, pero es frívolo, etc”. Estamos llenos de juicios acerca de nosotros mismos que nos impiden soñar libremente.

Elemento 3: Enfoque. Una vez que se ha desarrollado el proceso creativo, es necesario enfocarse en cada uno de los sueños. Hay diferentes alternativas, pero consiste en darles un espacio para pensar y creer en cada uno de ellos como si se vivieran en el presente. Experimentar ese sueño permite tener una emoción nueva, que será el motor para que éste se materialice. Una buena técnica para favorecer el enfoque consiste en dibujar el sueño en una tarjeta, recortar una imagen que la represente o plasmarla en un objeto. Periódicamente puede observarse este elemento, en absoluta presencia, sin distracciones, para recordarnos que ese es nuestro propósito.

Cumplir sueños

Foto: El Mercurio

Todos podemos soñar, pero lo mejor es hacerlo como un “juego de niños”: con el corazón liviano, con alegría de inventar algo nuevo.

Elemento 4: Planificar. Una manera de apoyar el enfoque es dividir el año venidero por estaciones o trimestres, con sus respectivos meses. Así se pone fecha a cada uno de los deseos y permite parcializar las tareas para ir paso a paso. Asociado al calendario también se pueden ir anotando las acciones que ayudarían a materializar el sueño, dejando siempre espacio para que aparezcan soluciones inesperadas. Este es quizá uno de los elementos que más difícilmente se pueden abordar, pues nuestra mente tiene por tendencia natural, la manía de buscar soluciones a los problemas que les planteamos. Pero el pensamiento lineal recurre siempre a lo conocido. La magia de crear los sueños tiene que ver con lo desconocido, con abrir una ventana al espacio de lo invisible y lo extraordinario.

Elemento 5: Crea desde la gratitud y nunca desde la carencia. Esto significa descartar frases como “Necesito”, “me falta”, “no quiero”, etc. Es necesario buscar afirmaciones positivas, aunque éstas luchen con la lógica estrecha de la mente, que no quiere aceptar lo que todavía no es capaz de captar con los cinco sentidos. Si la idea es que alguien te quiera, la frase no es “necesito que alguien me quiera”, sino “siempre he sido querida o amada” o “no quiero que me falte dinero”, sino “siempre he sido rica”, o “siempre he tenido fe” en vez de “no quiero ser incrédulo”.

Elemento 6: Corazón. Soñar y crear un nuevo año puede ser una tarea de adultos, aplicada y seria, en que lo que es posible se puede cumplir o no. Pero es preferible que sea como un juego de niños, que se vive con el corazón liviano, con alegría de inventar algo nuevo y extraordinario que nos eleve hasta el infinito.

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