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Tipos de ego y cómo bloquean al ser humano

Al ego le encanta todo aquello que denote separación y exclusividad. Es territorialista, apetece los uniformes, las banderas, los diplomas, los títulos, las marcas, las fronteras y los países.

Como se indicó en la primera parte de este artículo, el autor chileno Iván Durán establece en su libro “El Ego” tres bloqueos que dificultan o impiden una conexión directa con la Divinidad:

1. El Ego

Plantea que es el gran usurpador de la identidad humana. En la práctica es el afán de hacerse notar. Es una energía inconsciente, centrípeta, que proviene del instinto de conservación que se apropia de la mente humana haciéndola bajar a la frecuencia de los planos de la materia tridimensional.

Esta conciencia, a través del ego, se encarga de recolectar energía para alimentar y cohesionar el psiquismo humano. Sin ella, la persona nunca diría “yo”.

Al ego le encanta todo aquello que denote separación y exclusividad. Es territorialista, apetece los uniformes, las banderas, los diplomas, los títulos, las marcas, las fronteras, los países, etc.

El ego se puede disfrazar de todo: de espiritual, de bondadoso o de amor, pues es el gran manipulador. Incluso puede llegar a escribir artículos como éste o libros sobre sí mismo. Pero recuerde, usted no es su ego. El ego corrompe al ser humano, lo convierte en una máquina ambiciosa insaciable, no tolera aspectos expansivos como el amor, la bondad, tolerancia ni altruismo. Es el ego el que ha hecho que esta sociedad sea indolente, odiosa y discriminadora. Durán señala diversos egos que hacen que nuestra mente caiga en esta trampa:

El Ego

Foto: El Mercurio

El ego como impedimento del desarrollo del ser humano.

-ego prestigioso, busca aplausos, reconocimiento y admiración en lo que hace;

-ego sabelotodo, es el que siempre cree tener la razón, le gusta dar consejos y siempre contesta aunque no sepa;

-ego insaciable, es “centro de mesa”, no le gusta pasar inadvertido;

-ego interruptor, interrumpe permanentemente una conversación por su necesidad de autorreferencia;

-ego jinete, se monta de lo que dicen otros, es “copión” y usurpador;

-ego premental, es el ego que calladamente tiene un discurso paralelo, es criticón, hipócrita y enjuiciador.

El ego inventó el lujo, el maquillaje, la silicona, los shoppings, los casinos, los súper héroes, las guerras, la desigualdad social, la injusticia, a la mujer como objeto sexual, las modas, etc.

2. Mente Alegórica

Es la visión engañosa de la realidad. Una mente se convierte en alegórica cuando es capaz de tergiversar la observación de la realidad. Se pierde la capacidad de ver objetivamente debido a que las fuerzas de las grabaciones mentales interfieren subjetivizando las respuestas al mundo, aferrándose a creencias, fanatismos, supersticiones, costumbres, fetiches, ritos, apegos, sexo, miedos, etc. La mente alegórica es la creadora de las tribus urbanas, de los fans, de las barras, de los clubes, de los partidos políticos y de los grupos religiosos. La alegoría más común es la de creerse los roles del quehacer cotidiano, por ejemplo: soy médico, ingeniero o  arquitecto. O espiritual, gerente o periodista. Los egos se identifican tanto con estas alegorías, que las personas quedan atrapadas en un exigente cerco mental por toda la vida, surge el ego del prestigio.

La mente alegórica no puede sugestionar a una persona con mente despierta y auto-consciente.

3. Emoción Pasional

La emoción es el gran amortiguador de las densas energías del instinto. Sin ella, el trato entre nosotros sería agresivo, territorialista y egoísta en extremo, por lo tanto es posible ver a la emoción como un privilegio evolutivo para tener una convivencia llevadera. La conciencia tridimensional utiliza la emoción como sustituto del Espíritu. El “sentir” es una vibración emocional magnética que nace impulsada por un acto egótico, mientras que el Ser es una experiencia universal impulsada por un acto espiritual. Tan potente es la sugestión que produce la emoción pasional, que tiene a gran parte de la Humanidad, sino toda, confundida, adorando íconos, estatuas, imágenes, amuletos, talismanes, reliquias y otros fetiches. La gente confunde las atracciones magnéticas tridimensionales con el amor, por lo tanto hay que entender que el amor verdadero no es una expresión nacida de un individuo hacia otro, el amor no es unicentrista, no individualiza, no discrimina, no separa, no prefiere a uno más que a otro.

Hay un diálogo interesante entre Arjuna y el Señor Krishna en el Bhagavad Gita. Arjuna le pregunta a Krishna, ¿Cómo es el hombre liberado (del ego)? ¿Cómo duerme, cómo trabaja, cómo vive? Y Krishna le dice: “él vive exactamente como cualquier hombre ordinario, él trabaja como cualquier hombre ordinario y él duerme como cualquier hombre ordinario, y sin embargo, no es la misma cosa porque no lo hace por las mismas razones”.

La clave es el acto consciente, elevado, amoroso y relajado, sin apegos ni egoísmos. Eso hace la diferencia, estar con una conciencia continua en cada acto del día alimentando la mente con energía del Espíritu, así como regalándonos espacios de meditación para que en ese “silencio” se establezca el contacto directo con la Divinidad, con esa fuerza creadora que es inteligencia pura.

No creas en estas palabras, cuestiónalas, pruébalas empíricamente, rebélate ante ellas, obsérvate conscientemente en su luz y saca tus propias conclusiones, así obtendrás tu verdad personal que es la única que te sirve en el camino de regreso al hogar. Nada te llevas desde este plano que no sean las experiencias atesoradas en el alma.

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