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El futuro de los autos chinos

De la enorme cantidad de fabricantes de autos chinos, sólo unos pocos sobrevivirán en el largo plazo. Así ha sido a lo largo de la historia de la industria automotriz y así ya está ocurriendo.
BYD

Foto: BYD

BYD está entre la quincena de marcas chinas presentes en Chile.

Tengo un libro llamado “Automobiles of America”, que compré hace años en un Salón de Detroit. Es una compacta recopilación de la historia del automóvil estadounidense que, entre otras cosas, ofrece un listado de las marcas que alguna vez existieron en ese país.

Al verlo, es fácil establecer paralelos entre lo que pasó en Estados Unidos y lo que puede pasar o ya está pasando en China. Fíjense que aunque hoy hay sólo tres grandes grupos automotrices en aquel país, el listado incluye más de 3 mil marcas documentadas. La enorme mayoría de ellas aparecieron y se extinguieron en las primeras dos décadas del siglo pasado en un proceso de entusiasmo, inversión y fracaso que hasta hoy se da en todas las industrias.

Sólo como ejemplos: el libro cita 143 marcas con la letra D, de las cuales sólo Dodge sobrevive hasta nuestros días; también existieron 145 marcas que empezaban con R y de esas no queda ninguna.

Todo esto lo menciono a propósito del proceso que obligatoriamente se producirá en China. Al igual que en Estados Unidos, no es concebible que los 200 o más fabricantes que hay en aquel país resistan el paso del tiempo. Incluso aquellas que se han aventurado en el mercado de exportación, atreviéndose a competir con fabricantes consolidados de otras latitudes no tienen asegurado su futuro. Si en Chile ya hay registradas una quincena de marcas chinas, en países como Perú se han llegado a contabilizar hasta 60.

De acuerdo, muchos fabricantes permiten que los importadores pongan sus propios nombres a sus modelos, convirtiéndolos en verdaderos commodities, pero esto denota aún más el punto definitivo: la mayoría terminará extinguiéndose.

Chery Face

Foto: Chery

El Chery Face es una muestra de la nueva generación de diseños auténticamente chinos.

El problema es que por muy grande que sea el mercado doméstico chino (el mayor del mundo ahora), no permite la supervivencia a largo plazo de marcas pequeñas. Y el caso es que hoy la enorme mayoría de estos fabricantes son bastante pequeños. Y en este negocio, el tamaño importa.

Esto porque grandes volúmenes de producción y ventas permiten economías de escala suficientes como para  financiar la investigación y desarrollo de tecnologías propias y diseño, así como las exigencias de soporte y posventa que se exigen en marcados competitivos fuera de China. Algunos mercados secundarios podrán aceptar autos de baja carga tecnológica, pero cuando se trata de ir a los de primera línea, las demandas por calidad, bajas emisiones y alta seguridad son elevadas e insoslayables.

Es decir, una marca china cualquiera, que produzca autos muy baratos, en pequeñas cantidades, probablemente está empleando matricerías de segunda mano o diseños simplemente copiados, que no le van a permitir “hacer caja” para desarrollarse.

Por lo tanto, ya estamos viendo un proceso de consolidación entre las marcas chinas. Uno donde las que no se fusionen con otras serán compradas para formar conglomerados mayores, de manera que a la larga no serán más que unos pocos los que terminen existiendo en las décadas por venir.

JMC Boarding

Foto: JMC

JMC Boarding, uno de los últimos modelos chinos en llegar a nuestro país.

¿Cuáles  serán esos? Es muy difícil de decir, pero como una señal de buena salud es precisamente el volumen de producción, podemos recurrir a la Organisation Internationale des Constructeurs d’Automobiles (OICA), que tiene índices que dan más luz al respecto. Entre los primeros 50 fabricantes listados en su ranking de producción de 2009, el mayor de China es Chana Automobile, con 1.425.777 unidades, cifra que la ubica en el lugar 13 del mundo, apenas por debajo de Daimler AG (Mercedes-Benz). Le siguen Beijing Automotive (684.534) y Dongfeng Motor (663.262).

Así que hay que tener un poco de paciencia con las marcas chinas. En cosa de pocos años estarán en condiciones de competir de igual a igual con los autos de otros orígenes en diseño, performance y calidad. Seguro.

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