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La historia tras el Delorean, el auto de Volver al Futuro

El protagonista de una de las trilogías más exitosas del cine, saltó a la fama como una máquina para viajar en el tiempo. El modelo Delorean realmente existió y era un auto formidable.

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John Zachary De Lorean fue un visionario de la historia automotriz, comenzó su carrera en la fábrica de automóviles Packard como ingeniero mecánico, luego pasó por Studebacker mientras se fusionaba con Packard para luego recalar en la poderosa General Motors en Estados Unidos. De Lorean pronto fue el artífice de lo que hoy conocemos por concepto de “MuscleCar” al crear el Pontiac GTO, destinado a un público joven, dotado de un gran y poderoso motor.

Su brillantez era evidente, iba a la par con su ambición, lanzó una serie de modelos que hoy recordamos como el Nova o el Firebird. De Lorean llegó a ser vicepresidente de GM con total éxito, pero sus sueños incompletos lo llevaron a iniciar su propia compañia fabricante de automóviles.

DeLorean

Foto: Macarena Pérez

El DeLorean podría haber pasado al olvido sino fuera por la saga de “Volver al futuro”, que lo inmortalizó como el auto que puede viajar en el tiempo.

Aprovechó los incentivos del gobierno de Irlanda del Norte para montar su compañía en esas tierras. Bajo el concepto de un automóvil de gran tecnología, refinado diseño, pero al alcance de todos comenzó con DMC Motor Company, encargándole un diseño al italiano Giugiaro, ya en esos años con una reputación del más alto nivel en el mundo del diseño.  Para la ingeniería se contactó con Colin Chapman, ingeniero revolucionario en la Fórmula 1, quien introdujo la aerodinámica en los autos de carrera. De Lorean escogió un propulsor V6 desarrollado por Renault-Peugeot-Volvo, que había sido usado ya en modelos como el Citroen XM.

El resultado fue un automóvil único. Su carrocería se realizó completamente en acero inoxidable, el que hasta el día de hoy es el único en la historia con dicha característica. Se dice que De Lorean escogió las puertas tipo “alas de gaviota” para emular el diseño de las naves “X-Wing” de la Guerra de las Galaxias, vinculado a su afición por la saga de George Lucas. Su perfil, completamente deportivo y un interior recubierto en cuero, componían el DMC-12, primer (y único) modelo de la compañía de John Z. De Lorean.

Su motorización en Europa erogaba 200 caballos de potencia, mientras que las normas de emisión en Estados Unidos obligaron a los ingenieros a adoptar medidas que dejaron su potencia en unos 130 caballos de potencia. La versión para Estados Unidos se calificó como decepcionante. Su Chasis, derivado del Lotus Esprit, era en forma de “X”, lo que le otorgaba rigidez y bajo peso al modelo, tecnología inpensada en aquellos años, ya que se había avanzado a una estructura única llamada monocasco, a diferencia del DMC-12 que llevaba su carrocería independiente de su chasis.

DeLorean

Foto: AP

John DeLorean con su famoso auto en la foto del fondo.

El modelo es el único en la historia vendido sin algún recubrimiento sobre la carrocería, sólo 3 unidades fueron recubiertas con oro para un concurso de American Express. De Lorean se enfocó completamente en el auto, que no tuvo el éxito esperado y la compañía quebró en 1983 después de fabricar cerca de 9 mil unidades del DMC-12. El diseño único y futurista de este modelo, lo hicieron la principal elección para participar en la Saga de Volver al Futuro, desde entonces el auto sólo es conocido como “Delorean”. En aquella oportunidad, John agradeció a través de una carta, la utilización del modelo para la película, este episodio importalizaría en la memoria popular a este interesante modelo.

El final de la historia de la compañía no es del todo normal, ya que se dice que De Lorean se involucró en tráfico de drogas para lograr salvarla, por lo que el gobierno británico persiguió a John, clausuró la fábrica, y el resto de la década sería un tornado de problemas judiciales para De Lorean.

La fábrica desapareció, aunque la marca revivió en los Estados Unidos de la mano de un restaurador de De Lorean, para reconstruir los DMC-12, fabricar nuevas piezas y mantener al universo de propietarios con los modelos aún vigentes en los caminos. Una gran reserva de repuestos originales aún sin uso, permitieron al nuevo dueño de la compañia relanzar una producción de unas 500 unidades nuevas del modelo en el año 2007.

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