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Mercedes-Benz E250, un cabrio casi coupé

El modelo Mercedes-Benz E250 de la casa alemana pone su mayor esfuerzo en hacer creer a sus pasajeros que se encuentran a bordo de un auto de techo rígido.

El problema de probar un Mercedes es que cuesta encontrarles puntos flacos. Como todos los de su categoría: BMW, Audi, Volvo, Jaguar, Porsche y otros, la suma de tecnologías que involucran están a la par con el desarrollo de ingeniería aplicado a sus dinámicas de manejo, así que son autos muy cuidados y adecuados a los clientes que pretenden. Igual aparecen detalles.

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Foto: Mercedes-Benz

El Mercedes-Benz E250 tiene un estilo más radical y joven que el CLK al que reemplaza.

No es que estemos buscando tales puntos flacos por el puro gusto de hacerlo, sino que muchas veces saltan a la vista por su propia cuenta. No es el caso de este convertible de la Clase E, reemplazante del CLK. La versión probada es el Mercedes-Benz E250, denominación que queda en la incógnita puesto que de hecho está movido por un motor de 1,8 litros turboalimentado.

Lo primero que llama la atención en el Mercedes-Benz E250 es, claro está, la capota, que Mercedes garantiza durante 25 años, abriéndola y cerrándola a diario. Esa operación de abrir y cerrar se hace en poco más de 20 segundos de forma completamente automática y cómoda. No llegamos a hacerlo, pero la casa alemana asegura que plegar o desplegar este techo de material textil es posible en marcha, aunque la velocidad no debe superar los 40 km/h. Para los que lo quieren saber todo hay que añadir que el botón que acciona el mecanismo está entre los dos asientos delanteros.

Lo cierto es que además de su operación rápida, este techo provee una inesperada estanqueidad sonora, considerando que es sólo material textil, así como un real aporte a la aerodinámica del auto.

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Foto: Mercedes-Benz

Atrás hay suficiente espacio para los pasajeros.

El techo se recoge en el maletero que sin esta pieza tiene una capacidad de 390 litros pero que cuando está ocupado permite un transporte limitado de objetos.

El motor del E250 cabrio, que sigue la tendencia a la disminución del desplazamiento sin sacrificar la potencia (para conseguir las metas de reducción de emisiones de CO2), es eficiente y combinado con el cambio automático consigue un confort de conducción excelente y consumos de combustible aceptables. Los 204 CV de la unidad de pruebas son más que suficientes para mover con soltura esta carrocería de alto peso, que, por lo demás, resulta ágil y divertida de conducir. La operación del turbo es muy discreta, pues casi no se siente el momento en que entra en operación, aunque se escucha algo de su zumbido.

Es difícil encontrar un cabrio que se esfuerce tanto como éste en hacer creer a su conductor que está a bordo de un coupé. Una de las clásicas falencias de estos autos, la debilidad en materia de rigidez torsional, está en este Mercedes casi totalmente eliminada. Además, llama especialmente la atención la suspensión de este auto, que filtra con eficacia las imperfecciones del asfalto.

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Foto: Mercedes-Benz

Los pasajeros del Mercedes-Benz E250 quedan protegidos por unos arcos desplegables en caso de vuelco.

Los asientos del Mercedes-Benz E250 son cómodos y el interior es de impecable factura. Sin embargo, los pilares A se encuentran demasiado arqueados hacia atrás, así que existe cierto riesgo de rozarlos cuando se aborda el auto y reducen la visibilidad. Las plazas traseras son aptas y cómodas para adultos incluso si el conductor de este cabriolet es alto y necesita mucho espacio para las piernas. No obstante, para los pasajeros de la parte de atrás puede ser algo incómodo el proceso de poner el techo.

Unos arcos, que están situados inmediatamente después de los reposacabezas traseros del Mercedes-Benz E250, se abren si hay riesgo de vuelco y garantizan del todo la seguridad de los pasajeros en este ágil descapotable.

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