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Nissan V16: Adiós a un viejo conocido

El V16 es ya parte de nuestra historia. Se anota entre los autos entrañables del medio nacional junto con el Fiat 125, el Mini y el Peugeot 404. Las nuevas normas de seguridad lo dejaron fuera del mercado, pero jamás saldrá del corazón de los chilenos.
Nissan V16

Foto: El Mercurio

Un clásico del mundo automotor chileno.

Nuestra historia motorizada nacional, por así decirlo, está plagada de modelos de automóviles que dejaron una huella imborrable, porque marcaron un estilo de vida y se ganaron un lugar dentro de nuestra memoria colectiva. Cómo no recordar, a principios de los ochentas modelos como el Daihatsu Charade, Toyota Cressida o Renault 18, por citar algunos.

Pues bien, durante los últimos 20 años, tuvimos el privilegio de contar con un modelo que dejó una profunda huella por su calidad, comodidad y gran durabilidad. Un automóvil que fue éxito de ventas, por cuanto se llegaron a comercializar más de cuarenta mil unidades desde 1990. Nos referimos al noble Nissan V16 (conocido como Tsuru en México), automóvil sobre el cual trata esta crónica y cuya salida del mercado obedeció a que sus importadores, Cidef y Marubeni no presentaron al modelo a la homologación extraordinaria para pasar la nueva normativa de seguridad que entró en vigencia a contar del 1 de junio pasado.

La historia del Nissan V16 se remonta a 1991, cuando Nissan Mexicana avisa a los representantes de la marca (Cidef) que pondrían fin a la producción del legendario Nissan Sunny 1.3 y 1.5 que desembarcaron en Chile entre 1983 y 1991. Este modelo sería sucedido por el Sentra 1.6 LX/SLX/SGX.

Por lo anterior, Cidef decidió comprar las últimas unidades del Nissan Sunny. Paralelamente, importaban desde Japón el Nissan V16, que también se llamaba Sentra. Por lo que se negoció con la fábrica el cambio de nombre a V16, exclusivamente para Chile, denominación que aludía a su motor de 16 válvulas y twin cam o doble eje de levas, que permitía un mejor aprovechamiento del combustible y emisiones más eficientes y limpias. El sistema twin cam hacía posible que un eje accionara las válvulas de admisión y el otro las válvulas de escape.

“Durante ese año, se produjo un caso excepcional en el mundo, en que se vendían en un mismo mercado tres versiones distintas del mismo modelo, con diferentes rangos de precios”, recuerda Iván Silva, quien en esos años, se desempeñaba como gerente de la División Automotriz de Nissan Cidef.

Al llegar, llamó la atención por sus líneas redondeadas, su carrocería sedán de cuatro puertas y tres volúmenes que lo hacen aún hoy, un automóvil familiar por excelencia, principalmente debido a su generoso maletero cuya apertura comenzaba en la línea del parachoques, toda una novedad para la época. Su valor comenzaba en los $3.790.000 hasta los $4.580.000 del más equipado.

Con el advenimiento de los automóviles catalíticos, en septiembre de 1992, el V16 se puso a tono con la norma llegando en un único propulsor de 1.597 c.c. con inyección electrónica multipunto y catalizador de tres vías. Su procedencia paso a ser mexicana (se fabrica hasta hoy en la planta de Nissan en Aguascalientes), arribando en dos acabados: Ex Saloon (estándar, con dirección hidráulica y aire acondicionado) y Super Saloon. El precio para el modelo 1993 comenzaba en los $4.540.000. Fue tal la demanda del modelo ese año, que Nissan Mexicana no pudo satisfacerla, por lo que se optó por importar unidades fabricadas en Estados Unidos (las versiones full equipo que se reconocen por llevar luces de posición en los laterales de los parachoques), las que contaban con cinturones motorizados, toda una novedad en esos años.

Nissan V16

Foto: El Mercurio

Un V16 en una de sus variantes más nuevas.

Ese mismo año (1993), y con el objeto de mejorar aún más las ventas, se amplio el rango de tipologías del V16, para satisfacer otros segmentos de públicos desatendidos por el modelo, como eran las familias numerosas y los compradores jóvenes. En vista de lo anterior, es que arriban las unidades V16 Sport (coupé) con spoiler trasero, aire acondicionado y caja mecánica o automática. El modelo 1993 partía en los $5.480.000.

Pensando en las familias aclanadas, se importó el Nissan V16 Station que llegó en acabados EX Saloon con alarma incorporada (que tenía la particularidad de activarse con una pequeña llave de forma tubular que se insertaba en una chapa ubicada en el tapabarro delantero izquierdo, característica que se mantendría entre 1993 a 1995), contaba con asientos traseros abatibles, limpiaparabrisas trasero, desempañador, cinturones de seguridad retractiles delanteros y traseros, tapas de ruedas y parachoques grises. El acabado Super Saloon adicionaba parachoques pintados, aire acondicionado, pack eléctrico (vidrios, cierre y espejos), tapiz de lujo, guardafangos delanteros y traseros y volante regulable en altura. La transmisión podía ser mecánica o automática.

Luego a lo largo de los años, el modelo experimentó varias actualizaciones estéticas tanto exteriores como interiores que lo conservaron interesante y competitivo. Naturalmente debido al largo tiempo en el mercado del modelo V16, se consideró que se produciría un desgaste en su comercialización, por lo que sus importadores optaron por cambiar su foco y presentarlo como una excelente opción, absolutamente probada en calidad y economía, pero ahora con un precio mucho más bajo.

De ahí que en 1995, llegasen unidades con el motor E16E OHC de 1.597 c.c. y 8 válvulas (2 por cilindro en vez de 4), que erogaba 90 HP a 5.200 rpm y lo montaban los acabados más básicos (EX y EX Saloon) que se comercializaban en la época, los que tenían cinturones delanteros y traseros, desempañador, limpiaparabrisas de dos velocidades (característica que se mantuvo hasta hoy). De esa forma, el modelo se mantuvo con muy buena ventas sobre todo entre los taxistas.

En los años siguientes, los principales cambios se remitieron al color de las luces de viraje delanteras (naranjas en los modelos 1997 a 1999), reemplazo de los asientos delanteros por butacas fijas, cambios en las luces posteriores hasta llegar a la actual versión que hoy se descontinúa, caracterizada por tener ópticos delanteros con efecto joya, nueva máscara de radiador, luces posteriores rojas (exceptuando la de reversa que sigue siendo blanca), incorporación de radio con reproductor de discos compactos. La versión más equipada contaba con dirección asistida, vidrios eléctricos (instalados localmente) y aire acondicionado.

A modo de conclusión, podemos señalar que el Nissan V16 resultó ser un modelo atractivo, superventas que no terminó con el encanto por lo básico que ofrece este sencillo y confiable modelo para muchos clientes. Sin duda alguna, este auto de Nissan se ganó un lugar en la mente del consumidor chileno, y ha sustentado el prestigio de la marca japonesa en nuestro país, tal como lo fueron en su momento los recordados Sunny y 150Y.

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