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Prueba al Dodge Challenger R/T: Lo clásico es enemigo de lo óptimo

El modelo está más apegado a su diseño histórico que sus rivales, pero esta versión en particular necesita algo más de vivacidad para honrar la historia de los muscle car.

Estos días he estado probando un Dodge Challenger R/T, uno de los nuevos deportivos que buscan rejuvenecer la imagen de las marcas estadounidenses recurriendo a diseños viejos.

En el mercado chileno ya están los tres ejemplos más importantes de esta tendencia: el Ford Mustang, el Chevrolet Camaro y el auto que me ocupa en esta ocasión. Se trata de modelos construidos alrededor de sus motores V8 afinados para que emitan un sonido profundo, visceral y emocionante.

De los tres, el Challenger es el más apegado a la tradición estética de los muscle cars de la década de los 70 y, a causa de eso, el que aparece como el más sencillo del grupo. Además, fue el que tuvo menos eco en Chile, aunque puede que a muchos les recuerde al auto de los Dukes de Hazzard (de hecho el de la serie de TV era un Dodge Charger).

Dodge Challenger R/T

Foto: Dodge

La mayor novedad tecnológica del Challenger es un botón en la llave que permite encender el motor a distancia.

Como sea, es un auto de diseño muy clásico y tal vez por eso es restrictivo. Está demasiado atado a los criterios estéticos setenteros, de modo que seducirá sólo a aquellos que sientan gusto por autos estadounidenses de aire retro.

En el interior, un tablero con los instrumentos básicos, un equipo de audio austero, un sistema de aire acondicionado elemental (no es un climatizador) y un computador de viaje común, obligan a pensar nuevamente en lo muy centrado en el motor que está este auto. La consola central ribeteada con fibra de carbono es el elemento más llamativo del habitáculo, pero está encastrada en un panel de material sintético de baja sofisticación.

La mayor novedad tecnológica del Challenger es más bien marginal: mediante un botón en la llave se puede encender el motor a distancia para que esté a la temperatura correcta al salir, con el aire acondicionado o la calefacción ya operando.

El volante, de gran diámetro y con rayos cromados, tiene también aires ancestrales. Los mandos del audio que incorpora son los únicos elementos discordantes, aunque son bienvenidos.

Las plazas delanteras, tapizadas con cuero, son bastante buenas, especialmente por su buen apoyo a la zona lumbar, pero las traseras carecen de espacio suficiente para las piernas y pueden ser claustrofóbicas debido a la pequeña superficie vidriada del auto.

La maquinaria

El Challenger R/T cuenta con un motor V8 HEMI de 5,7 litros (y ojo, que éste es el motor “de bloque pequeño” porque las versiones SRT8 llevan uno de 6,1 litros), con una potencia de 372 caballos y torque de 400 Nm. Se trata de un propulsor que emplea la tradicional tecnología Chrysler de cámaras de combustión hemisféricas, que efectos prácticos, permite quemar la mezcla de aire y combustible de manera más eficaz.

Además, este motor lleva un dispositivo llamado MDS, que desconecta cuatro de los cilindros en determinadas condiciones para ahorrar combustible.

La transmisión es la automática de 5 velocidades operables secuencialmente, que el grupo Chrysler llama Autostick.

Dodge Challenger R/T

Foto: Dodge.

El Challenger R/T cuenta con un motor V8 HEMI de 5,7 litros.

Según la marca, acelera de 0 a 100 km/hr en 5,5 segundos, cosa que no me consta ya que no lo he medido, pero sí he experimentado la sensación de aceleración que entrega. No se trata de esas aceleraciones salvajes de otros coupés de cilindrada parecida, sino una progresiva y constante que sin duda lleva al auto a altas cotas de velocidad en poco tiempo, pero se percibe de modo menos intenso de lo esperado. Es como si hubiera más compromiso con el confort que con la deportividad.

Tal cosa se confirma con la suspensión, que es inesperadamente suave y que, en ciertas ocasiones, produce un ligero efecto de flotación.

Es posible desconectar el sistema de control electrónico de estabilidad (ESP), en cuyo caso la tracción trasera hace las cosas muy divertidas, aunque hay cierta tendencia del auto a subvirar (tiende a seguir derecho) en curvas cerradas, por la distribución de pesos, creo yo.

En suma, me parece que el Dodge Challenger R/T tiene un comportamiento más próximo al de un gran sedán que al de un deportivo. Aunque su potencia es apreciable y sus respuestas ágiles, a esta versión en particular no le alcanza la cafeína para habitar en el parnaso de los deportivos estadounidenses. Habrá que probar el Challenger SRT8, pero esa es otra historia.

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