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Rolls-Royce, ¿qué hace a estos autos tan especiales?

Para algunos es lo mismo un Rolls-Royce que un Chevrolet, pero para otros es un mundo diferente. Descubramos por qué lo es, un poco de su historia y lo que significan estos modelos de lujo y nobleza.

Guía de: Autos

Con la llegada de Rolls-Royce a Chile se abre un nuevo tipo de mercado. Vamos con un poco de historia: la marca nace a principios del siglo XX, con una revolución industrial madura en Inglaterra y con la reunión de un ingeniero llamado Frederick Henry Royce y un loco apasionado por los autos, Charles Stuart Rolls.

En 1905 la compañía se posicionó con el modelo Silver Ghost, que impuso esa característica parrilla del radiador como sello de la marca. Su estatuilla, conocida como la dama voladora (Flying lady) se llama realmente “Spirit of ecstasy”, fue una escultura especialmente realizada por el artista Charles Sykes a pedido de los directivos, para evitar que ciertos dueños adornaran los autos con figuras o criaturas frívolas.

Rolls-Royce

Foto: Manuel Herrera

En Chile, el empresario Leonardo Farkas tiene un Rolls-Ryce.

A causa de las guerras, llegaron a desarrollar motores para la aviación, que también fueron de una calidad increíble en aquellos años, pero hoy la marca fabricante de motores de aviación, nada tiene que ver con la de automóviles, sólo comparten nombres.

Desde aquellos días de su creación, el concepto de Rolls-Royce fue la calidad extrema interpretada en un automóvil. Para quien no entiende este concepto general, es algo que desarrollan las personas que aman al automóvil y lo interpretan como una expresión de libertad, como lo hacía Enzo Ferrari (esas son sus palabras). En sus inicios el automóvil era una rareza innecesaria, que disfrutaban los amantes de la velocidad, lo novedoso, y Rolls Royce combinó todo esto con el lujo y el disfrutar de un viaje con estilo y nobleza.

La ejecución de cada modelo era completamente a mano, con muchos detalles pedidos especialmente por quienes hicieran el pedido de su unidad, siempre creados con un sentimiento especial, que los llevaron a ser objetos de deseo profundo, con la ingeniería más fina del mundo.

Rolls-Royce

Foto: Rolls-Royce

Rolls-Royce Ghost.

De hecho, uno de los “rumores” sobre la marca, es que se podía dar arranque al motor con una moneda puesta verticalmente en la nariz del auto, sin que ésta se cayera… ¿Imaginan la perfección en el desarrollo de ésta máquina para lograr esto?

Un Rolls-Royce más que un objeto de lujo, es la interpretación de la máxima calidad en cada uno de los elementos utilizados, siendo siempre los más nobles y puros.

Hoy un Rolls-Royce se encarga con muchos opcionales, y a pesar de ser propiedad de BMW, no deja de tener esa pureza inglesa que tanto los caracteriza. Su estética sobria, sale de la inercia gracias a motores desarrollados para generar una gran cantidad de potencia de manera gradual, sin generar sobresaltos a sus ocupantes e incluso sin ruido, el que muchas veces es imperceptible para sus ocupantes.

Su oferta actual se basa en un modelo menor, el Silver Ghost que puede costar desde unos USD250.000 a USD300.000 (unos 150 millones de pesos chilenos) y el Phantom que parte de la línea cerca de los USD500.000 (unos 250 millones de pesos chilenos), precios que pueden tener una gran variación que dependerá de las peticiones del comprador, las que pueden llegar a acumularse en una cifra cercana al millón de dólares.

Rolls-Royce

Foto: Luciano Riquelme

Rolls Royce Corniche III.

El Phantom se equipa con un motor V12 de 6.7 litros, erogando unos 470 caballos de potencia, y el Ghost con uno similar pero con algo más de potencia. El Phantom está disponible en versiones convertible, coupé y una “LWB” (Long Wheel Base) o simplemente más larga.

El glamour no es gratis en estos modelos y tampoco es banal, sólo tapizar el volante demora un par de días, lo que es realizado completamente a mano. Pocos son los procesos realizados con tecnología, como por ejemplo la selección del cuero que se hace con un robot, éste analiza la superficie del cuero, detectando sus imperfecciones incluso a nivel estructural, así el  programa optimiza su uso, reubicando los cortes para perder el más mínimo porcentaje de material.

Incluso, si tuvieras el dilema de escoger el color, y no te decides entre el verde y el azul, ellos hacen un color que pueda verse de los dos tonos… raro, pero así lo es, si lo quieres ver verde, verde se ve, si lo quieres azul, azul se ve.

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