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Mundial de Turquía: Un EE.UU. campeón recupera la supremacía

Pese a llegar con un "equipo B", los estadounidenses, liderados por Kevin Durant, se impusieron sobre un talentoso y sorpresivo equipo turco, cuyos jugadores se ganaron el nombre de "los 12 gigantes", en un mundial que será recordado por gran interés entre los fanáticos.
Mundial de Turquía

Foto: EFE

Estados Unidos esperó 16 años para volver a levantar la copa que los acredita como los nuevos monarcas del básquetbol mundial.

Antes de comenzar el Mundial de Básquetbol de Turquía, muchas voces se alzaron preocupadas por la ausencia de las principales estrellas de Estados Unidos para participar en este torneo.

Argumentaban que estas ausencias, entre ellas las de Kobe Bryant y Lebron James, restarían fuerza al espectáculo y harían un mundial menos espectacular.

El partido del 12 de septiembre, en que Estados Unidos recuperó su lugar en el pedestal del básquetbol mundial, mostró que esas predicciones no podían estar más equivocadas, y que el de Turquía será recordado como un mundial que despertó gran interés, en que el gran ganador fue el baloncesto y los fanáticos que seguimos de cerca este deporte.

Estados Unidos acudió con un equipo “B”, aunque nadie se atrevería, menos hoy, a cuestionar su calidad. Sin embargo, esta escuadra dio muestras de que la camiseta del histórico dominador del básquetbol mundial no les quedó grande, lo que les permitió volver, luego de 16 años, a ganar el oro en un mundial.

La última vez que Estados Unidos ganó un mundial fue en 1994 y, a partir de ahí, distintas selecciones le arrebataron una y otra vez este sueño en los tres mundiales que transcurrieron desde entonces.

De la mano de su estrella Kevin Durant, autor de 28 puntos en la final y sólo superado en las estadísticas por el argentino Luis Scola, Estados Unidos se impuso al equipo local, Turquía, por 81-64 en una final inédita en la historia de los mundiales.

Kevin Durant

Foto: AP

Kevin Durant fue la gran estrella del equipo campeón y del torneo, como lo demuestra el premio que recibió como el jugador más valioso del campeonato.

Durant, un jugador pronto a cumplir 22 años, mostró que su muñeca era muy confiable y lideró a su equipo para alzarse con el título, motivado, como él mismo dijo, porque el suyo era considerado el “equipo B”.

El estadounidense fue elegido como el Jugador Más Valioso del torneo, además de ser parte del quinteto ideal que integran el argentino Scola, el turco Hedo Turkoglu, el serbio Milos Teodosic y el lituano Linas Kleiza.

El enfrentamiento entre el eterno favorito a campeón mundial de básquetbol y el esforzado y talentoso equipo turco dio una sabor especial a la final ante 15 mil fanáticos, en la que la posibilidad de que el pequeño derrotara al más grande encendió las esperanzas de los hinchas locales.

Los turcos llamaron a su equipo “los 12 gigantes”, por la serie de alegrías que les dieron durante el 28 de agosto y el 12 de septiembre (periodo de duración del mundial) y por el memorable partido en que dieron cuenta del equipo serbio (83-82), uno de los favoritos para ganar el torneo.

La denominación para los turcos tiene su origen en el lema oficial del Mundial: “Donde los gigantes se reúnen” y, a juzgar por el juego exhibido, -en total, sumaron 8 victorias y una sola derrota, ante el campeón obviamente- se ganaron con creces las preferencias de sus fanáticos.

Tras Turquía, Lituania quedó en tercera posición tras derrotar a la poderosa escuadra Serbia 99-88. Argentina, por su parte, llegó quinta tras vencer a España 86-81. Los hispanos, que antes del mundial también sonaban como favoritos, no pudieron repetir el título mundial de Japón 2006.

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