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¿Es mejor el frío o el calor para reducir el peso?

Cuando queremos perder el peso que hemos aumentado, los tratamientos estéticos se basan en la crioterapia y termoterapia, pero ¿cual de los dos es más efectiva para reducir las adiposidades?

¿Qué es la termoterapia?

El calor nos produce un aumento de la temperatura corporal en forma generalizada, aumentando el metabolismo basal para estimular la lipolisis que es la destrucción de los adipocitos, células que almacenan el contenido graso. Esto se traduce en la perdida de centímetros, la modelación corporal y la disminución de la celulitis.

La energía térmica que se aplica es elevada a tal punto de conseguir el efecto deseado, pero sin causar daños en los órganos internos, descompensaciones metabólicas o circulatorias. El tratamiento se debe realizar 3 veces por semana y en general la cantidad necesarias son 12 sesiones, por ende el tratamiento dura un mes.

Termoterapia

Foto: clcestetica.com

La Termoterapia es un cambio a nivel lipolítico, a través de un aumento de la temperatura interna corporal.

La Termoterapia, o mejor dicho, la Termolipólisis, es como su nombre lo indica, un cambio a nivel lipolítico, a través de un aumento de la temperatura interna corporal.

Se sabe la existencia de un estudio científico holandés, el cual estableció que por cada 10º que se incremente la temperatura del cuerpo, el metabolismo aumenta su actividad aproximadamente en un 200%.

Este aumento de la actividad metabólica, tiene innegables consecuencias en cuanto a la estructura del cuerpo, ya que se produce un incremento en el intercambio celular, y por ende un alto consumo de grasas.

Un detalle importante a tener en cuenta, es que para realizar un proceso adecuado, el aumento de temperatura tiene que ser interno, o sea, inducción, y no de forma externa, por conducción.

Los sistemas convencionales, como por ejemplo las mantas eléctricas o los focos infrarrojos, trabajan de manera externa, y por ese motivo el calor que generan no llegan a ser del todo efectivo, ya que la propia disipación o pérdida de calor del cuerpo es muy elevada. Para lograr este aumento interno de temperatura, hay equipos de infrarrojos, que logran penetrar dentro de los tejidos tratados.

A su vez, este aumento de la temperatura corporal, ocasiona una notable vasodilatación, lo que permite potenciar el efecto de este tratamiento mediante el uso de productos (cremas, geles, etc.) reductores, que actuarán conjuntamente y penetrarán al cuerpo por vía porosa.

Según el organismo de cada persona, es posible conseguir una reducción de peso de entre 250 y 300 grs., por sesión.

Lo que hay que tener en cuenta, es que un porcentaje de esa reducción se debe a la eliminación de líquidos por transpiración, pero otro importante porcentaje se reduce en cuanto a las grasas y adiposidades localizadas.

Por tales motivos, siempre se debería acompañar este tipo de tratamientos no solo con algún tipo de ejercitación muscular sino también de una dieta hipocalórica.

En un próximo artículo hablaremos sobre el calor como técnica para reducir las adiposidades.

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