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Adicto a la cirugía gastó 170.000 dólares en 12 operaciones para ser un “muñeco humano”

Su adicción comenzó cuando decidió gastar su herencia en arreglar algo que siempre lo había acomplejado: su nariz.

Guía de: Belleza

El brasileño Rodrigo Alves quiso tener la cara y el cuerpo “perfectos” y no reparó en gastos: invirtió casi 170.000 dólares, unos 100 millones de pesos chilenos, para realizarse doce cirugías estéticas. Él confiesa admirar a Ken, el novio de Barbie, porque luce como el “hombre ideal”.

Su adicción comenzó cuando decidió gastar su herencia en arreglar algo que siempre lo había acomplejado: su nariz. Pero esto se convirtió en un camino de ida: 10 años de cirugías y otros procedimientos estéticos, con los que este asistente de vuelos de 30 años  ha intentado emular a Ken.

Las cifras y cirugías son espeluznantes. Según informa el DailyMail, esta ha sido la “inversión” que hizo Alves en los últimos años para ser supuestamente perfecto:

  • Cirugías de nariz: 50.000 dólares
  • Liposucción de mandíbula: 5.000 dólares
  • Implante de pectorales: 17.000 dólares
  • Implante de abdominales: 37.000 dólares
  • Relleno de brazos: 12.000 dólares
  • Liposucción de piernas: 10.000 dólares
  • Modelación de pantorrillas: 5.000 dólares
  • Liposucción láser para perder peso: 12.000 dólares
  • Botox y rellenos: 13.000 dólares

Además de todo esto, Rodrigo toma tabletas de colágeno, píldoras para evitar la retención de líquidos y pastillas para el crecimiento del cabello.

Pero en enero de este año, Alves sufrió una complicación en una cirugía en la que buscaba aumentar sus bíceps, tríceps y hombros con silicona. El líquido inyectado se filtró en su organismo y sus brazos se hincharon al punto de no poder alimentarse o bañarse solo. Ahí fue cuando debió ser hospitalizado y su vida corrió serio peligro.

El brasileño asegura que su familia criticaba su nariz y al día de hoy no está feliz con cómo luce. Pese a las infecciones sufridas y el riesgo de que le tuvieran que amputar un brazo, Rodrigo no desiste: “Esto definitivamente fue una lección para mí, pero siempre voy a querer más”. Créase o no, el joven está considerando operarse la nariz por cuarta vez.

Evidentemente, no es el físico el problema de Alves, sino su obsesión por obtener una imagen ideal que nunca va a conseguir. De hecho, el brasileño fue diagnosticado con Trastorno dismórfico corporal, un problema de ansiedad que se evidencia en la preocupación excesiva por ciertos defectos o características físicas.

Antes y después:

adicto cirugías

Foto: Agencias

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Foto: Agencias

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Foto: Agencias

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