Jon Hamm: La trágica vida personal y familiar del recordado actor de “Mad Men”

Hollywood y otro ejemplo de conmovedora superación.

Guía de: Celebridades

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La fama mundial le llegó tardíamente a Jon Hamm. Esto no es tan común en Hollywood, acostumbrado a que sus hijos pródigos comiencen  bien pequeños. Todos conocemos de memoria las primeras armas de Drew Barrymore, Leo Di Caprio, y tantos otros. Pero a la edad que muchos ya filman y son famosos, Jon Hamm perdía a sus padres, arrancados por la muerte hambrienta.

Jon tenía apenas diez años cuando un fulminante cáncer de cólon se llevó a su madre con apenas 36 años. Se quedó con un padre silencioso, que solo le ofrecía su trabajo duro por escasa paga como consuelo. Había dos hermanastras de un matrimonio anterior que también había terminado en viudez temprana. Imaginen a ese hombre.

Una declaración de 2018 puso en palabras aquel momento del exitoso actor de Mad Men: “Mi padre había perdido dos esposas (su anterior mujer también falleció); era un hombre muy triste. Tenía sus propios problemas. No me ayudó a lidiar con el dolor, por culpa de esta mentalidad del medio oeste americano en el que, cuando uno no sabe qué decir, es mejor no decir nada. Me dieron un libro titulado Qué hacer cuando muere un padre, y pensé: ‘Está bien, leo este libro y supongo que estoy arreglado’”, contó en aquel año Jon.

Pero la tragedia no había terminado allí: Cuando Hamm tenía apenas 11 años, el padre tampoco pudo con otra enfermedad, la diabetes. Jon quedó sólo y a las puertas de una adolescencia característica de ese Midwest que no sale en los filmes: Delincuencia y alcohol. Así, ya mayor, le llegó un ofrecimiento: Asistente en el cine de porno suave, ese donde no se llegan a ver escenas explícitas.

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Los años de universidad tampoco fueron tranquilos. La ley estaba detrás de ese muchachito violento, abonado a las peleas y los hurtos. En 1990 sucedió un acontecimiento que perseguiría a Jon, cuando en su momento más exitoso la prensa le repreguntara por aquel caso. Participó de una golpiza grupal en la Universidad de Texas. Hamm le restó importancia décadas después: “Todo sobre eso fue puro sensacionalismo. Fui absuelto. Era un niño estúpido en una situación estúpida. Salí de allí. No fui condenado por nada”.

A los 37 años, estrenó la primera temporada de Mad Men y todo cambiaría. “Tuve que convertirme en una mejor persona, y estoy feliz de haberlo conseguido”. Hamm ganó dos Globo de Oro por la serie, un Emmy y, con el final del programa en 2015, terminó su relación de diez años con Jennifer Westfeld. Sus problemas con el alcohol recrudecieron y el actor decidió internarse en rehabilitación.

Desde entonces su vida parece haberse tranquilizado. Sin pareja estable, la prensa lo tiene como un galán al acecho. Un hombre que puso saltar las vicisitudes de la vida y aun camina en busca de la felicidad.

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Hamm en la serie que lo llevó al estrellato: Mad Men

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