Drew Barrymore: El final feliz para la terrible historia de la niña que atravesó el infierno de las adicciones y sobrevivió

Una de las actrices preferidas de Hollywood tuvo una terrible juventud, tras su tempranísimo éxito mundial

Guía de: Celebridades

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¿Qué harías si, antes de cumplir los diez años, eres la niña más famosa del planeta? Hablando de planetas y ya que el fenómeno cinematográfico contaba la historia de un extraterrestre, la pequeña Drew quizá fuera conocida también en otras galaxias, quien sabe. Drew Barrymore filmó E.T y su nombre se disparó a la estratósfera de la fama. Entonces, en serio… ¿qué harías? La historia de Hollywood tiene una respuesta que suele ser la correcta para la situación: Tu cerebro estallaría.

Drew Barrymore comenzó cumpliendo todas las reglas malditas de su sino: A los diez años (diez!) ya era adicta al alcohol. Lo suyo debe ser un triste récord. En su peor momento, Drew supo que moriría a los 27, para completar una estrella más en el nefasto club. Así es Hollywood. Su destino parecía estar escrito con tinta indeleble.

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Su primer cerveza se la dio Robert Downey Jr. a los nueve. Para los diez ya fumaba cigarrillos. Es que la pequeña tenía noche desde muy temprano: Su madre y manager, Jaid, la llevaba a Studio54, club preferido de grandes estrellas de la noche. La mujer escapaba de una relación violenta con John Drew, de quien había aprendido mañas como solucionar todos a los golpes… o de un trago largo.

Todo eso lo contó la propia Drew a los 14, cuando publicó sus memorias “Little Girl Lost” (1990) tras salir de su segunda internación. Sí. Antes de cumplir los 15 Drew ya tenía un historial de adicciones e internaciones que más de un rockero querría tener a los 40. Así lo recordaba ella una y otra vez: Moriría joven.

Por aquellos años había mudado de club y el suyo era ahora el Silverlake, sitio preferido de personajes como Madonna y Jack Nicholson. Drew se desmayaba sobre los balcones y se despertaba rodeada de gente desconocida, con resaca.

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Los años la vieron renacer cuando nadie lo esperaba. Así Drew logró encadenar una seguidilla de exitosas comedias tras su regreso de culto en la primera “Scream”. Antes había participado en un thriller erótico de bajo presupuesto como “Poison Ivy”; fue por aquello años cuando Spielberg, su director en E:T le mandó una postal con la siguiente frase: “Cúbrete”. Lejos del terror, Barrymore encontró en la comedia su modo de redención para tanta mala senda caminada. ¿Cómo pudo salir del infierno? Anota dos títulos brillantes de comedias infaltables: “Como si fuera la primera vez”, y “Letra y música”

Según contó en 2015 en WildFlower, su segundo libro, la madre la internó en una institución mental. Eso le dio “una disciplina impresionante. Fue como un entrenamiento militar, y fue horrible y oscuro y largo, pero lo necesitaba”. Paso allí 18 meses. Cuando salió comprendió que no quería ser otra muñeca rota más de la industria.

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“Realmente quería limpiarme. No quería convertirme en un cliché. Ya había tenido demasiada severidad en mi vida. Elegí la moderación y el balance”, explicó años después.

Se casó dos veces y no duró nada allí. Hasta que conoció a Will Kopelman. Tuvieron dos hijas y terminaron. Pero para entonces el sino maldito ya sabía que había fracasado: Drew tenía su productora, su fama, sus hermosas películas y un pasado trágico obediente: Su lugar era atrás. Drew había vendido a su destino. Hoy, con 46 años, disfruta de las redes y su maternidad.

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