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Lágrimas en el cine, cuando la película termina en llanto

No solo la risa, el miedo o la entretención te motivan a ir a ver una buena película. Hay que reconocer que también más de una lágrima se te puede quedar en la garganta.

El otro día tuve la oportunidad de ver “Life as we know it” (“Bajo el mismo techo”). Mientras la veía, una de las asistentes me dijo: “No me verás llorar. Solo lo hago cuando estoy sola o con mi marido”. Claro, la película puede ser una de las típicas comedias románticas norteamericanas que, seguro, además de reirte un rato, a más de alguien lo obligará a soltar una lágrima.

Protagonizada por Josh Duhamel y Katherine Heigl, dos de las actuales promesas de Hollywood, trata sobre la historia de un aspirante a director de televisión y una banquetera, que se ven obligados a compartir su vida (y techo) para cuidar a la hija de sus mejores amigos. Un experimento que en un principio no resulta para nada fácil, pero como en el amor nada está escrito… todo puede pasar.

Ejemplos de cintas como esta hay. Y muchas. Además, estamos llegando a la primavera y seguro nos colocamos más sensibles. Bueno, si no has tenido buenas experiencias, será mejor que prepares tu papel higiénico:

¿Alguien puede resistirse a llorar luego de ver a Clint Eastwood y Meryl Streep en “Los puentes de Madison”?, película que  deja la sensibilidad alta hasta al más rudo del barrio. Lo mismo sucede con los que sobreviven luego de ver la tragedia en que termina “Titanic” . Quizás no hay mucho que agregar.

Pero para llorar no necesitas solo películas románticas. El mismo efecto te pueden provocar los dramas. Y hay varios:  “La lista de Schindler”“Kramer v/s Kramer” y “Million dollar baby”, por ejemplo. O también pueden ser las fantásticas historias que se descubren en “Big fish” o “Forrest gump” , entre otras películas clásicas que tienen que estar en tu colección. Aunque te niegues a llorar.

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