Cuidado con la sinceridad mal entendida, no confundir con criticar por criticar

En una sociedad marcada por una profunda economía de caricias positivas, existen personas que dedican más tiempo en su vida a criticar o a fijarse en lo negativos en vez de mirar el lado positivo.

Guía de: Coaching

Muchas personas se escudan en la sinceridad para decir cosas que son desagradables de escuchar para quien las recibe. La sinceridad debe regir las relaciones personales, sin embargo, muchas veces se centra la sinceridad en aspectos totalmente superficiales. Así sucede cuando una persona le dice a otra que no le gusta su nuevo corte de pelo sin que el otro haya pedido ningún tipo de opinión al respecto.

Sinceridad

Foto: Agencias

Teniendo en cuenta que la verdad también puede ser relativa cuando se basa en la opinión es mejor no ser tan egocéntrico de dar tanto valor a dicha opinión. Apuesta mejor por decir a aquellos que te rodean cosas bonitas y mensajes de ánimo que sean una fuente de alegría constante.

Tristemente, en una sociedad marcada por una profunda economía de caricias positivas, existen personas que dedican más tiempo en su vida a criticar o a fijarse en lo negativos en vez de mirar el lado positivo y todo lo bueno que hay en la realidad y en las personas.

Recuerda que si lo que vas a decir no va a aportar nada bueno, entonces, es mejor que optes por el silencio porque la ausencia de palabras puede tener un significado más especial y gratificante. Las palabras negativas en muchos casos, son como ruido que aleja a aquel que lo escucha porque se siente rechazado.

La sinceridad es un valor muy importante, un tesoro, pero eso no significa que tengas que ir cada minuto del día dando tu opinión de cada detalle como si fueses un niño a aquellos que te rodean.

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