La muerte, un estímulo para vivir el presente

Gracias a la fugacidad de la vida, las personas podemos saborear mucho más los momentos de dicha plena.

Guía de: Coaching

La muerte es una realidad, que causa dolor y sufrimiento porque está vinculada con el misterio que marca el último adiós. Un adiós que es inevitable, por ello, el primer paso para vivir y ser feliz es asumir, precisamente, este final como imposible de evitar. Desde un punto de vista positivo, el miedo a la muerte, también es una defensa para vivir todavía más el momento, para aprovechar cada instante antes de que sea demasiado tarde. La vida se vive paso a paso, en una sucesión de un ahora constante.

Muerte

Foto: Agencias

La muerte duele y no deja indiferente a nadie. Por muchos años que tenga una persona, si es importante en tu vida, dejará un vacío que será difícil de llenar. Porque las personas, somos mucho más que un número que queda representado con la edad. Las personas tienen alma y corazón, y cuantos más años tienen, más sabiduría vital.

Conciencia del presente

Esta conciencia del presente, aumenta conforme pasan los años. Las personas que tienen 70 años posponen menos sus planes que quienes tienen 20 precisamente, porque son más conscientes de que tienen que aprovechar cada año para hacer realidad sus sueños. En cambio, desde la perspectiva de la juventud, se tiene la sensación de tener todo el futuro por delante, cuando en realidad, nadie tiene un contrato firmado con la vida.

Gracias a la fugacidad de la vida, las personas podemos saborear mucho más esos momentos de dicha plena. Los momentos que compartimos con seres queridos y amigos tienen un significado mucho más importante, gracias a que esos momentos, tienen un principio y un final.

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