¿Qué es el estrés de segunda mano y cómo prevenirlo? Conoce tres tips

Una persona también puede sentirse vulnerable ante el estrés de quienes tiene cerca.

Guía de: Coaching

¿Qué es el estrés de segunda mano y cómo prevenirlo?

Existen distintas fuentes de estrés que pueden irrumpir en la vida de un ser humano. Y conviene puntualizar que una persona también puede sentirse vulnerable ante el estrés de quienes tiene cerca. De hecho, la prisa, la realización de distintas tareas al mismo tiempo y la ocupación constante son factores que puedes observar a tu alrededor.

Un nivel de actividad que se muestra en una agenda que está tan repleta de responsabilidades que, prácticamente, parece que no queda el espacio suficiente para descansar o improvisar. El estrés de segunda mano, por tanto, es aquel que puede experimentar el sujeto a partir del contacto con un entorno directo en el que percibe una sensación de urgencia permanente en los demás.

La influencia del entorno puede recibirse, también, desde un punto de vista positivo. Un contexto profesional en el que existe compañerismo, colaboración, comunicación asertiva e ilusión alimenta la motivación. Por el contrario, la comunicación frecuente con una persona que critica y se queja por las cuestiones más insignificantes, produce el efecto contrario.

Incluso cuando no hablas directamente con una persona, también puedes conocer información sobre cómo se siente por medio de la observación de su lenguaje corporal. Por ello, el estrés también se manifiesta en la postura y en los rasgos faciales. ¿Cómo prevenir el estrés de segunda mano?

1. Conecta con tu propio espacio personal

Compartes momentos profesionales y personales con aquellos que te rodean. Pero no te alejes de tu propio centro. Para ello, escucha tus necesidades y cuida tu bienestar emocional.

2. No te hagas cargo de responsabilidades ajenas

Cada ser humano puede desaprender algunos hábitos para adoptar rutinas más positivas. No dejes que otra persona deposite sobre ti posibles frustraciones, quejas y reproches que son la consecuencia de un estrés que no ha sido gestionado con inteligencia emocional.

3.  Refuerza tu resiliencia

Para ello, siente el apoyo de aquellas personas, espacios, momentos y actividades que producen un efecto terapéutico en tu estado de ánimo. Busca una manera diferente de posicionarte ante aquello que sucede. No puedes modificar los comportamientos de los demás, en cambio, sí puedes desarrollar nuevas respuestas. Como, por ejemplo, cultivar el sentido del humor o analizar una situación con más distancia.

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