Viajar ya no es solo una moda: Produce más felicidad que casarse o tener hijos

Un estudio concluye que viajar produce más felicidad que casarse o tener hijos.

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Viajar produce más felicidad que casarse o tener hijos

Viajar es uno de los grandes placeres de la vida, una experiencia que deja un recuerdo en el corazón. En la escala de preferencias de una vida feliz, el turismo es una opción que aporta incluso más felicidad que una boda, por ejemplo. Así lo muestra una encuesta elaborada por Booking en la que han participado 17.000 personas en 17 países diferentes. Esta encuesta concluye que la vivencia de un viaje es una experiencia trascendental que perdura en el recuerdo.

De hecho, el 49% de los encuestados concluye que antepone la experiencia del viaje a su propia boda. El 51% concluye que el recuerdo de un viaje fue más decisivo que una cita de pareja. El 29% de quienes participaron en esta encuesta también concluyó que viajar puede aportar mayor felicidad incluso que formar una familia.

¿Y qué es lo que hace que un viaje sea tan especial? Sin duda, que la felicidad de una escapada comienza en el mismo momento en el que empiezas a planificar ese viaje a un nuevo destino y visualizas paisajes de ensueño en tu mente. Pero además, viajar es una metáfora de la propia vida, una vivencia a través de la que adquieres cultura, experiencia, conocimiento y vivencias que no tendrías de otro modo. En muchos casos, lo importante de un viaje no es tanto el destino en sí mismo como la compañía.

Este estudio concluye, por tanto, que un viaje aporta una alegría permanente que va más allá de la satisfacción que ofrece el consumo rápido de una compra material. En un viaje depositas expectativas, ilusión, curiosidad, ganas de vivir el presente, deseo de desconectar de la rutina cotidiana… Las vacaciones son un premio que te das a ti mismo a modo de compensación por el esfuerzo realizado en el trabajo.

La emoción de un viaje tiene diferentes etapas: programación previa, reserva del alojamiento y medio de transporte. Y por supuesto, el viaje en sí mismo. Pero además, la felicidad también perdura, por ejemplo, cuando vuelves a disfrutar de las fotografías de esos recuerdos de turismo.

Viajar es una experiencia de felicidad. Incluso los destinos más breves, por ejemplo, las excursiones de un día, son la excusa perfecta para romper con el estrés y revivir esa agradable sensación de las vacaciones. Porque viajar significa vivir el presente con la intensidad de un regalo.

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