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Frutas en verano: Sus refrescantes sabores

El sol no sólo trae playas y vacaciones, también el colorido de frutos que no es posible saborear el resto del año.

El verano no sólo se percibe por la temperatura que comienza a subir, sino que también por sus deliciosas frutas, esas que no se encuentran en el invierno, esas que sólo tienen cerca de cuatro meses de “esplendor”, mientras que el resto del año tenemos que conformarnos con las típicas manzanas, naranjas, kiwis, plátanos y mandarinas.

¿Por qué las chirimoyas, frambuesas, ciruelas, frutillas, duraznos, damascos, cerezas, sandías, melones, piñas y tunas duran tan poco?

Díganme si no es rico ir a la feria y ver cómo los puestos están llenos de colores, con sandías caladas, olor a durazno, montañas de frutillas, melones jugosos, damascos maduros, en fin. No hay como la fruta que madura en el árbol y no en el supermercado.

Es por eso que durante el verano me dedico a aprovechar al máximo las bondades de la naturaleza y preparo platos que en el invierno son imposibles de elaborar, ya que no están las frutas que se requieren y si es que están, son congeladas… que no es lo mismo que la natural.

Eso sí, esta temporada me ha costado encontrar sandías buenas, y hay varias que me han salido harinosas… pero ustedes creen que las boto??? Error!!! Qué se les ocurriría hacer si la sandía no está tan buena… fácil, un delicioso y facilísimo jugo de sandía 100% natural.

Ésta es una de las pocas frutas, que tiene un gran porcentaje de agua, por ende sólo hay que picarla, meterla a la licuadora, agregar un par de hielos, un poco de sucralosa (si es que les gusta dulce), licuar y listo!!! Qué mejor que un juguito natural, bien heladito para disfrutar a la orilla de la piscina o sentado en la terraza?

Otras de las frutas que aprovecho mucho son los melones, especialmente el calameño, que acompañado de unas lonjas de jamón serrano es una entrada ideal para el verano.

Cocina-Frutas

Foto: El Mercurio

Los mejores duraznos peludos se cosechan en diciembre, en enero salen los pelados, pero no son lo mismo. A mí me gustan los duraznos maduros, esos bien jugosos y con harto sabor.

A fines de febrero empiezan a salir los conserveros, que son una buena alternativa para prepararlos en conserva y guardarlos para el invierno. Para ello se necesita una taza de azúcar por cada dos tazas de agua caliente y los duraznos que deseen.

Se lavan los duraznos, se pelan, se cortan en mitades y se ponen adentro de los frascos de vidrio hasta dos centímetros del borde. Luego se le agrega el almíbar (que se hizo con el azúcar y el agua). Se tapan los frascos.

Se meten a una olla grande con agua fría y envueltos en diario para que no se quiebren al hervir y se “cocinan” por cerca de una hora. Una vez listos, se dejan enfriar en la misma olla. ¡No se les ocurra pasarlos por agua fría, si es que todavía están calientes, porque se quiebran!

Para un aperitivo fresquito tipo siete de la tarde, cuando todavía hay sol, ¿qué tal un vinito blanco con frutillas, frambuesas o ambas frutas mezcladas?

Se puede hacer en la licuadora o como ponche, con la fruta en trozos. Para cualquiera de las dos opciones se mezcla la fruta (cantidad a elección), con vino blanco, hielo y azúcar, si es que les gusta dulce. Lo dejo macerar cerca de dos horas… y listo!!!!!

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