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Diego Cagna: el hombre que no sabe responder

Si algo ha caracterizado al técnico Diego Cagna de Colo Colo, es responder de mala forma o con dudas a los problemas que se le han aparecido. Ahora, eso mismo se está viendo en el funcionamiento del equipo. Y él, responde como siempre…

Cuando era jugador, Diego Cagna proyectaba la imagen de un caudillo. No por nada llegó a ser capitán en Boca Juniors, levantando copas más de una vez.

Diego Cagna

Foto: El Mercurio

Cagna, cada vez que las circunstancias le pidieron hacer algo, actuó de forma errada, dubitativa o sin personalidad.

Su llegada a Colo Colo fue bien recibida. Hombre joven y ex jugador, se esperaba que se llevara bien con un plantel que ya tenía fama de difícil, pese a que a esas alturas jugaba a un buen nivel con Hugo Tocalli como entrenador.

Y aquí empezó el gran problema de Diego Cagna. Cada vez que las circunstancias le pidieron hacer algo, actuó de forma errada, dubitativa o sin personalidad.

Apenas llegó, la frase que hoy parece ironía: “(Colo Colo debe ser) Protagonista como tienen que ser los equipos grandes (…) Sabemos que Colo Colo tiene que ganar todo lo que juegue así que intentaremos hacerlo”. Desde entonces, seguimos esperando que Colo Colo sea verdadero protagonista, cuestión que sólo logró en el mando de Diego Cagna cuando Cristóbal Jorquera anduvo inspirado algunos partidos. El resto, un equipo que “juega a nada”.

Luego, fracasos consecutivos. Primero, eliminados de Copa Chile por Curicó tras perder el primer partido (más encima, jugado en Santa Laura). Pero ahí tuvo el apoyo total del presidente de Blanco y Negro, que olvidaba que se había jugado contra un rival de Primera B. Después, el triste paso por la Sudamericana. Finalmente, los siete puntos de ventaja perdidos en la carrera del título que no llegó, cuando la nueva estrella para Colo Colo estaba en bandeja. Con Cagna incluso prometiendo el campeonato fechas antes, sin ver el bajo nivel de juego. Y con frases como: “Si el hincha ganó y se va molesto, que se vaya molesto”.

También decisiones técnicas. Se dejó partir a José Domingo Salcedo pese a su utilidad. Se dejó que se fuera Cristián Bogado (que si bien nunca fue el aporte que todos esperábamos, al menos respondía con goles y ganas), para terminar trayendo a Javier Cámpora, Cristián Canío y Gino Clara. Cuando había jugadores de proyección que quizás podrían haber ayudado, gente como Phillip Araos o Yashir Pinto fue enviada a préstamo. Hasta la partida de Claudio Graf, algo donde todos estábamos de acuerdo, fue cuando el argentino le estaba respondiendo con goles.

Luego, cuando se necesitaron respuestas creativas a problemas de juego, Diego Cagna terminó insistiendo con Matías Quiroga como lateral izquierdo, pese a que no era su puesto y a hechos como los “bailes” que se comió el blondo jugador por parte de Boris Rieloff o en el partido contra la UC, donde jugó tan mal que apenas estuvo un tiempo en cancha.

Después, problemas en el camarín. Dando la idea que le pidieron que hiciera el “trabajo sucio”, se terminó enemistando con los referentes y este 2011 sacó a varios históricos, pero de una forma que le trajo críticas de los jugadores. Uno puede estar de acuerdo o no con las salidas de Riffo, Meléndez y Sanhueza, pero que salieron de una forma poco hábil es algo innegable.

Por si fuera poco, cuando Colo Colo más necesitaba mejorar su nivel, Diego Cagna daba enormes descansos para que pudiera viajar a Buenos Aires. No sólo los jugadores se quejaron: hubo rumores que algunos solicitaban “personal trainers” para mantenerse a punto y hasta algunos hablaron en televisión, quedando registro incluso en un conocido foro de hinchas albos.

Diego Cagna

Foto: El Mercurio

Diego Cagna daba enormes descansos al plantel para poder viajar a Buenos Aires.

Cuando le decían que un jugador podía irse, su respuesta es “Que se vaya”. A Francisco Prieto a su llegada lo saludó como “Arquerazo” y en el 2011 lo envió derecho como tercer arquero, causando su obvia molestia. No se ha reforzado bien (todavía se espera la llegada de un delantero de peso ya que Mario Salgado no responde y, sinceramente, dudo que Diego Cagna lo haya visto jugar alguna vez), y al mejor refuerzo que tenía lo hizo jugar todos los partidos que llevaba hasta el momento, no dando oportunidad jamás a otro arquero cuando es necesario que varios elementos mantengan ritmo competitivo. La poca previsión (o esperar que Juan Castillo le siguiera salvando el pellejo) pasó una cuenta que pone las cosas muy feas.

Y lo más grave: un equipo sin personalidad, que juega peor que la temporada anterior y donde pensar en hacer buena campaña en Copa Libertadores parece chiste cruel.

Hoy, en vez de intentar un nuevo discurso, Diego Cagna habla como si esperara que lo despidieran.

Lamentablemente, Colo Colo ahora juega como Diego Cagna ha actuado: apenas reacciona, sin espíritu y que responde mal o sin ideas cuando las cosas se ponen feas.

Y cuando no hay claridad en la toma de decisiones, se termina como un viejo dicho turco: “El pez siempre se ahoga por la cabeza”.

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