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Cómo convertir tu jardín en un huerto

Pensar en nuestros espacios verdes como espacios que también nos alimentan es una opción interesante que nos puede traer grandes satisfacciones. Sepa aquí como hacerlo.

A lo largo del año iremos dando las pautas necesarias para que puedas hacer tu propio huerto orgánico, sin importar si tienes mucho o poco espacio. Lo único que realmente se necesita son ganas y un poco de tiempo cada semana.

Paso 1: El diseño

Huerto

Foto: El Mercurio

Lo primero es pensar cómo optimizar el espacio que usaremos para nuestra huerta.

Las últimas semanas han sido abrumadoras en noticias que parecen demasiado duras para los años venideros: crisis energética, carencia de agua, alza en el precio de los alimentos.  Según dicen los expertos, todas estas son cuestiones a las que nos tenemos que comenzar a acostumbrar.

Por lo mismo, qué mejor que hacer un aporte personal al planeta y a nuestros bolsillos haciendo una transformación muy simple. En vez de pensar en nuestro jardín o nuestro balcón o en nuestro patio trasero o en la plaza de nuestro barrio como un espacio verde “decorativo”, pensemos en que además de decorativo, puede darnos una utilidad infinita.

Cómo? muy simple. La misma agua, la misma energía y las mismas horas de trabajo que nos consume el cuidado del pasto y de nuestras plantas usémoslo para cultivar hierbas culinarias y medicinales si el espacio es reducido; por hortalizas como lechugas y espinacas si queremos una huerta en plena producción; por árboles frutales que nos den sombra y fruta si nos gusta hacer nuestras propias conservas….En fin, pensemos en nuestros espacios verdes como lugares que también nos alimentan.

Y también pensemos en ellos creativamente, hoy, en el mundo, se extienden los casos de huertos levantados en las azoteas de los edificios, las plazas o lugares comunes de las ciudades y, lo más importantes, en cientos de colegios. Aquí la consigna es que los niños junto con aprender biología, química y física puedan mejorar sustancialmente sus hábitos alimenticios.

En esta primera entrega nos ocuparemos de diseñar nuestra huerta. Como sugerencia, partamos pensando cómo nos gustaría, mirando los espacios que tenemos disponibles y viendo imágenes que nos puedan dar una mano cuando la creatividad es poca.

Aquí una pauta de temas para que vayan pensando:

    1. Si nuestra meta es cultivar hortalizas para una familia de cinco personas todo el año, pues entonces hay que pensar en 45 metros cuadrados de terreno a los que les llegue el sol de forma pareja unas 8 horas al día.
    2. Si vivo en casa pequeña o departamento, entonces la primera etapa puede ser la distribución de maceteros que permitan cultivar hierbas aromáticas y medicinales.
    3. Hacer el diseño: considerar la altura de las hortalizas que pondremos procurando que las más bajas no reciban las sombra de las más altas. Una buena sugerencia es poner las bajas por los bordes.
    4. Considerar caminos para caminar entre los cultivos a fin de facilitar el desmalezado y la posterior cosecha. (Si es que se trata de un espacio mayor)
    5. Las hierbas y especies pequeñas se deben mantener en maceteros o entre las plantas del jardín, reservando la “huerta” para lechugas, tomates, zapallitos, etc. Si igual decide plantar en tierra, ojo con la menta. Sus tallos son verdaderas guías que atraviesan el terreno invadiéndolo todo.
    6. Dibuja tu huerta. Considera dos o tres plantas de cada especie para tener un buen abastecimiento. Visita lugares como Easy o Homecenter donde podrás hacerte una idea de los costos iniciales: tierra, semillas disponibles, los tipos de tierra y consiga las herramientas necesarias para trabajar la tierra y las herramientas, las básicas son: rastrillo, pala, azadón.
Huertos

Foto: El Mercurio

Lo primero es pensar cómo optimizar el espacio que usaremos para nuestra huerta.

  1. Ponga en práctica la separación de la basura de su casa. Muchos de los restos de la cocina serán de gran utilidad para el abono del huerto, por lo tanto procure los recipientes necesarios para separar de vidrios, papeles y cartones todo lo que necesitaremos para nuestro compost: restos de verduras y frutas no cocidas; pasto seco y fresco, hojas y otros “restos” del jardín;  cáscaras de huevos, corontas de choclo (éstas sí pueden ser cocidas y se pueden agregar enteras), cáscaras de nueces, de maní, hojas de té, flores marchitadas, por ejemplo.
  2. Compost casero. La idea es hacer, literalmente un cajón de 1 metro cuadrado o, en su defecto, comprar una compostera, y depositar en este recipiente el material orgánico de la cocina, el cual se transformará en un completo abono para nuestro huerto. Ya veremos en detalle cómo hacerlo, lo importante ahora es pensar en que sería bueno contar con él.
  3. Ver la calidad de la tierra que tenemos. Una vez escogido el espacio, se puede iniciar el trabajo abriéndola y dejando que le entre aire, ya cuando nos pongamos manos a la obra, quizás tengamos que incorporar tierra de hoja.

Suerte!

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