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¿Cómo es el Año Nuevo Chino estando en China?

La mirada de una extranjera en las celebraciones chinas sirve para entender, bajo una perspectiva occidental, esta importante celebración.

El año nuevo lunar es la fecha en que todo China sale de vacaciones. Los colegios y universidades cierran sus semestres, los negocios hacen sus balances, todos limpian y renuevan sus casas y puestos de trabajo y el 22 de enero, fecha que coincidió la víspera este año, o incluso antes, todos cierran las puertas.

Los pocos locales que quedan abiertos -además de algunos supermercados que funcionan al 30% y cadenas de comida rápida occidentales- son las peluquerías, ya que es tradición cambiar de look para empezar el nuevo año, y la llegada de la primavera, como corresponde.

Año Nuevo en China

Foto: Agencias

Espectáculo pirotécnico del año nuevo en China.

Esta fecha es una oportunidad única de reunión para las familias chinas, especialmente si sus miembros trabajan o estudian fuera de sus pueblos de origen, y se dice que es cuando ocurre la migración simultánea más grande del mundo, cuando todos regresan. Por eso encontrar un pasaje en tren se hace una odisea, ya que el sistema no vende tickets con mucha anticipación. La venta se inicia sólo unos 4 días antes del viaje (11 para trenes de alta velocidad) y la cola para comprar pasaje puede durar un par de horas. Los trenes viajan colapsados, y la gente que no alcanza un asiento se conforma con los billetes de pie, por el mismo precio.

Año del Dragón

Este 2012 corresponde al Año del Dragón (龙年), que simboliza la fuerza, el poder y la salud. Los preparativos empiezan con bastante anticipación. Dos semanas antes, los escenarios están instalados en ciudades como Macao y Hong Kong. Las calles se repletan de  faroles, y se comercian millones de productos rojos: dragones de peluche, carteles para la puerta, calendarios y lámparas, además de fuegos artificiales de todos los alcances, colores y sonidos.

Durante la víspera, comienza el show pirotécnico. La ciudad parece ser bombardeada, y se puede sentir el olor a pólvora al abrir las ventanas. Pese al ambiente festivo, se ve poca gente en las calles, cuesta encontrar taxis y el metro está vacío. Las familias se reúnen en torno a la mesa y disfrutan de una comida que luego sobrará para varios días. A los niños se les regala sobres rojos con dinero, y entre lo que reciben de tíos, padres y abuelos, a veces logran juntar considerables sumas.

El inicio del nuevo año se considera también un tiempo de reflexión y de perdón, y cabe considerar que no sólo se celebra en China, sino que en varios otros países del este asiático, como Japón, Tailandia y Singapur.

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