El Gaokao: La prueba de selección universitaria china que es de las más competitivas del mundo

El examen de selección universitaria china es de los más difíciles del mundo. Los estudiantes se someten a una alta presión para quedar aceptados.

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El mes de junio es el más importante del año para unos 10 millones de jóvenes chinos: es en esta época cuando rinden el Gaokao (考高): una de las pruebas de selección universitaria más difíciles y más competitivas del mundo.

Tanto es así, que el país entero se paraliza: las obras en construcción dejan de funcionar, los buses urbanos cambian sus recorridos, y las ciudades se adaptan a las necesidades de los estudiantes que harán la prueba: todo debe estar en silencio y adecuado para su óptima concentración.

Eso, porque actualmente, la sociedad china ve en la educación un eslabón clave para llegar a liderar la economía mundial; por eso los estudiantes buscan entrar a las mejores universidades de país para dar un salto hacia las instituciones educativas de nivel mundial, como Harvard o Stanford.

Gaokao China

Quienes copian en el examen Gaokao arriesgan hasta 7 años de cárcel.

La competencia educativa en China viene desde tiempos ancestrales. El pensamiento confuciano otorga un alto grado de valoración a la intelectualidad, y situaba el saber como un atributo indispensable que debían tener los gobernantes y la burocracia estatal. Por eso para trabajar en el Gobierno, se debía realizar una difícil prueba de conocimiento, parecida a lo que hoy se conoce como el Gaokao.

Literalmente Gaokao significa “alto examen” (gāo 高: “alto” y kǎo考: “examen”). Tiene una duración de nueve horas y mide conocimientos en matemáticas, ciencias, chino escrito y cultura, e inglés. Hay puntajes de corte para las universidades top, y puntajes para las consideradas “secundarias”. Pero solamente el 40% superior de los puntajes logrará acceder a alguna de ellas.

Para estar entre los mejores puntajes del Gaokao, los estudiantes chinos se someten a mucha presión, ya que literalmente, se juegan su futuro. Como casi todos son hijos únicos, en muchos casos el acceso a una profesión es también la única esperanza de sus familias para salir de la pobreza, especialmente en el mundo rural. Pero sin importar su nivel socioeconómico, para las familias chinas es considerado un honor que su hijo entre a la universidad -y por el contrario- sería una tragedia que no queden seleccionados.

Los adolescentes dedican su último año de colegio -por completo- a prepararse; muchos deben acompañar el proceso con psicopedagogos para poder soportar la presión. La mayoría decide abandonar del todo sus pasatiempos y actividades de ocio para no desconcentrarse del estudio. Es común que lleguen a la biblioteca a las siete de la mañana y no regresen a sus casas hasta las diez u once de la noche.

¿Hacer trampa?

La gran importancia que da el gigante asiático a los resultados del Gaokao, ha provocado la formación de un auténtico “negocio de la copia”, donde se transa un sinfín de dispositivos electrónicos para copiar dignos de una película de 007, desde relojes y lápices espías hasta poleras con receptores. Incluso, una variedad de impostores que se ofrecen para rendir la prueba por el estudiante.

Sin embargo, en los últimos años, el gobierno chino ha tomado medidas para enfrentar la situación. Actualmente las salas de rendición cuentan con detectores de metales y lectores de huellas digitales, y hasta con drones que monitorean cada movimiento de los estudiantes durante la prueba. Este año el castigo es drástico: quienes son descubiertos copiando arriesgan hasta 7 años de cárcel, además de la prohibición de volver a rendir el examen en al menos tres años.

Este feroz nivel de competencia en educación ha llevado a China a situarse entre los primeros lugares del ranking internacional Pisa. Pero, ¿vale la pena sacrificar la calidad de vida de la población a costas de una buena calificación?

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