El masaje de los ciegos en China: Conozca cómo funciona este efectivo método que es todo un arte

La principal diferencia que tienen los masajistas ciegos con los videntes es que al tener una discapacidad visual desarrollan mucho más su sentido del tacto.

Guía de: Cultura China

Al caminar por las calles de Beijing, es común encontrarse con carteles que dicen  “(mángrén ànmó), los famosos centros de masaje ciego (o “blind massage”), lugares donde los masajistas son, en su mayoría, personas no videntes.

La primera vez que fui a uno de estos centros fue acompañando a un amigo, quien me contó que el masaje te lo hacían con toda la ropa puesta, excepto los zapatos. Entramos y, luego de ver un catálogo de masajistas disponibles -con foto, certificación y varias especificaciones de su trabajo- elegí uno al azar, ya que mi nivel de mandarín no daba para tanto estudio.

masaje de los ciegos

Masajes en China.

 

Nos recostamos en una camilla cada uno, y esperamos a que lleguen nuestros correspondientes terapeutas. El masajista me preguntó por mi vida, lo que hacía en China, etc. y finalmente me pidió que le indique qué lugar de la espalda me dolía para comenzar poner ahí el foco principal del masaje. Le dije que el cuello. Durante la hora de masaje, que me costó nada más que 80 yuanes (US $ 12), sentí que la presión que el terapeuta aplicaba no era exagerada, como los masajes descontracturantes, tampoco un mero cariñito, sino un nivel exacto para aliviar las tensiones. La parte de las nalgas las presionó con los codos, para evitar tocar lugares que no corresponden, ya que los chinos son pudorosos. El masaje en los pies, ¡mágico!

Y es que la principal diferencia que tienen los masajistas ciegos con los videntes es que al tener una discapacidad visual desarrollan mucho más su sentido del tacto, lo que les da un alto grado de sensibilidad. Al igual que otros masajistas, deben tener un buen conocimiento de los canales y puntos de presión según la Medicina Tradicional China (MTC), pero son aún más expertos en cómo presionar, empujar y deslizar los dedos en los puntos de acupuntura. Con eso, pueden no sólo relajar los músculos, solucionar problemas en tendones y ligamentos, sino que también tratar algunas enfermedades más complejas, como el asma o la bronquitis.

Un poco de historia

Según cuenta la tradición china, durante la época feudal, la única forma en que los no videntes podían sortear la pobreza era dedicarse al arte del masaje, el cual difundían por todas las regiones del imperio.

Luego, cuando la MTC llegó a Japón, alrededor del S. VI,  esta tradición de masaje ciego no sólo se heredó si no que se reservó exclusivamente a Japón, arte que se llamó “Amma”, origen que luego derivó a lo que hoy conocemos como Shiatsu.

Otros atribuyen el primer masaje ciego como “oficio” al monje Budista Jianzhen, en el siglo VIII, quien habría comenzado a tratar a personas con masajes luego de perder la vista siendo ya un anciano.

Entrenamiento y trabajo

Al tener una sensibilidad táctil mayor, los ciegos en China tienen una ventaja importante ante otros masajistas, lo que también les da buenas oportunidades de empleo.

Para entrenarse, personas no videntes de entre 16 y 59 años pueden acceder a centros por un costo muy bajo, y obtener una certificación del Ministerio de Salud y el Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social. Esto, luego de estudiar al menos un año para aprender masaje básico (按摩ànmó), o por lo menos dos años para masaje médico (推拿 tuī ná). Los terapeutas profesionales pueden dar exámenes para renovar sus licencias o adquirir niveles de certificación más altos. Con dos años de trabajo, los masoterapeutas certificados tuī ná pueden solicitar un trabajo en una institución médica como doctores cualificados.

Según el portal “Time Out Beijing”, el Hospital de Masajes de Beijing comenzó a ofrecer cursos de masajes para no videntes en 1958, pero fue en 1996 cuando por fin se estableció la Asociación China de Masaje para Practicantes Ciegos, popularizando la enseñanza en todo el país. A partir de 2006, una iniciativa de Gobierno, con el auspicio de la Federación de Discapacitados de China hizo proliferar el número de clínicas y centros de entrenamiento para ciegos, y hoy se estima que existen más de 100.000 masajistas ciegos en el país, los que trabajan en centros privados, clínicas y hoteles.

En los países latinos también comienza a crecer este oficio. Hace un par de meses, llegó un masajista ciego a mi oficina, ofreciendo este servicio para empresas. Nos hizo un masaje de prueba y la verdad era muy bueno, lamentablemente solo se trataba de una demostración de diez minutos y no alcanzó a lograr el efecto terapéutico que necesitaba.  No logré preguntarle de dónde adquirió esos conocimientos, pero leyendo en Internet encontré que en Chile, la Fundación Luz se dedica a capacitar a personas ciegas que puedan hacer del masaje su fuente de empleo, lo que parece ser un avance por integrar en nuestro país la sabiduría de los chinos en la inserción laboral y social de personas con discapacidad visual, quienes pueden hacer ese trabajo incluso mucho mejor que los mismos videntes.

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