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Hacer el ridículo, un miedo que ya no es tema en China, ¿cómo lograron superarlo?

En China las personas no tienen miedo –repito miedo– a hablar en público, ser espontáneos o llamar la atención. No. No lo tienen.

Hoy hablemos de lo ridículo.  Mejor dicho, de “hacer el ridículo”.  Ya veremos por qué.

Chileno, nacido y criado en Santiago,  el tema del ridículo es algo inculcado a fuego. Por el colectivo, por la sociedad e incluso un tema familiar.  “No seas ridículo”, “compórtate”, “no llames la atención”, “sé normal”, son solo algunas de las frases indoctrinadas por nosotros y para nosotros.

No? No me creen, no somos así? Bueno entonces pensemos en el común y cotidiano “pasar piola”, o mejor dicho “el piolismo”.  No hables muy alto en público, no digas lo que piensas, no uses pantalones rojos si eres hombre, no uses la mini o escote muy corto si eres mujer, etc.  Actúa piola, pasa piola, sé piola.

La espontaneidad y libertad de la niñez la vamos perdiendo poco a poco a través de la educación, la cultura y el contexto social.  Esta frase letal – “compórtate como adulto” – es recurrente al referirse los adultos – padres – a los niños.  Letal.

China Ridículo

Foto: Internet

Por qué dejamos de vestirnos con disfraces o contar chistes a medida que crecemos? Por que el 90% de las personas se viste de negro, gris o azul oscuro (más fome estéticamente que un matrimonio en Chile), y los colores de los autos son mayoritariamente gris, gris grafito, gris claro,  azul, azul oscuro, blanco…?

Por qué la gente no baila más y toma menos alcohol? Por qué no cantamos en público? Preguntas.

“Bueno Sr. Contardo-Sfeir, y cuál es la relación entre ridículo, piola y China? Esto es un blog sobre China finalmente.”

Ridículo es “aquello que provoca risa por resultar muy extraño, grotesco o extravagante. Que es de poca consideración”.  Ok, entonces, ridículo es lo extraño o extravagante, lo que no es no-extraño, o normal.  Lo no piola.

Y la parte que más me gusta, y por qué no más importante, que provoca risa.

Es malo reírse? O provocarla? Bueno, sigamos.

Qué tiene que ver China con esto?

Aquí en China no se percibe el miedo al ridículo en general en las personas.  Digo en general y percepción por dos razones: la primera, es lo que se ve a simple vista y comparativamente con nuestro país (la referencia del observador), y segundo, dado que al igual que en todas partes existe un gran grupo de personas que se ha vuelto una conjunción de marcas y hábitos sintéticos para comunicar y transmitir los atributos de aquellas marca y hábitos.  De eso hay, y sí, bling bling.

Pero el común no es así. Y la particularidad de este maravilloso país es que aquí el común o el general son millones y millones de personas.

Entonces, digamos que en general el ciudadano común chino, no tiene miedo al ridículo. No al menos como nosotros lo definimos.

Ok. Hipótesis lanzada, ahora la prueba.

En China las personas no tienen miedo –repito miedo– a hablar en público, ser espontáneos o llamar la atención. No. No lo tienen.

Y para muestra, ejemplos.

Es común en las ciudades chinas ver a personas en las veredas extensas o en las plazas bailando. Mujeres y hombres bailan en las plazas al ritmo de una radio que alguien facilita. Bailan y bailan.  Lo mismo en las veredas, pero aquí son principalmente mujeres. Se juntan a hacer coreografías de baile. Noche tras noche, sea invierno o verano, ahí están. Ríen y gozan.

Sigan caminando pasado las personas que bailan, y probablemente podrán ver en los parques a personas mayores haciendo ejercicio, taichí o caminando de espaldas.

Junto con ellos habrán innumerables personas en las plazas jugando bádminton –novicios o semi profesionales– y otros tantos jugando al mahjong o las cartas.

Salga del parque y doble a la derecha y camine un rato. Verán innumerables mujeres –en primavera o verano– con zapatos con tacos dignos de admiración (cómo caminan así!) y unas mini faldas que nos hacen olvidar a nuestras compatriotas argentinas o brasileras.

Un recorrido para entender

Camine un poco más y entre al supermercado de barrio. Sí, así es, Ud. está viendo a más de un par de personas en pijama haciendo las compras del día. Pijama de invierno o pijama de verano –incluso en boxers y sin polera algunos en verano– es el atuendo oficial de la ida casual al supermercado. Luego de las compras camine sin rumbo y admire la moda– o la interpretación china de ella. Hombres y mujeres combinando los estilos mas estrambóticos e incombinables, mas con estilo y garbo los lucen.  Si ya se hizo tarde, lo invito a cantar a un karaoke. Sí, dije a “cantar en un karaoke”.  No importa si no canta como Celine Dion o Placido Domingo,  a nadie le importa.  Diviértase. Claro que solo si encontramos alguna sala disponible.  El karaoke es una institución en China.  La gente disfruta y goza cantando.  Música tradicional o moderna. Todos son estrellas con un micrófono en la mano.

Estos son solo ejemplos, pinceladas, de lo cotidiano aquí.  Mejor dicho del “ridículo cotidiano”, del anti-piola.  Ya sea la gente en pijama, los autos de color rosado con tapiz de Hello Kitty, los bailes en las plazas, o la moda, China es espontánea.

Se ríen, son extravagantes –y a veces grotescos quizás–, pero a nadie le importa. Ellos gozan y se divierten. Ríen como niños y juegan como si fuera la primera vez. No son “piola”, son ellos.

Parafraseando a un grande “la madurez del ser humano es recuperar la seriedad con la que jugaba cuando era niño”. Mucho de niñez tiene el no-miedo al ridículo. Aquí en China lo entienden así. Libertad.

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