Diario de un lama en Chile: Sus valiosas enseñanzas para disipar los venenos mentales

El monje Drubpon Otzer Rimpoche, que lleva dos años viviendo en Chile, cuenta cómo el odio, el apego y los celos dañan a las personas.

Guía de: Cultura India

En un hospitalario y silencioso condominio de La Reina, con un patio interior con naranjos, vive el monje lama Drubpon Otzer Rimpoche (50 años), quien desde hace dos años lidera en Chile las actividades del Centro de Estudio y Meditación Budista Mahayana Otzer Ling.

Sencillo, cálido y de sonrisa generosa, su presencia no pasa desapercibida para los vecinos de La Reina, cuando los domingos acude a la feria de Tobalaba, con su característico hábito anaranjado y rojo oscuro, que en el invierno acompaña también con un polar, calcetines de lana y un cuello de polar.

Drubpon Otzer Rimpoche, nació en Ladakh, en los faldeos de los Himalayas, en una familia muy religiosa. “Mis abuelos, mi mamá y mi papá eran budistas y la vida de toda la ciudad giraba en torno al monasterio. Cuando era niño veía los monjes y me gustaba la vida de ellos, siempre supe que quería tener esa vida”, cuenta.

Lama Chile

Foto: Guioteca

Así fue como a sus cinco años fue bendecido por un Lama del Linaje Drubpa Kagyu quien le dio el nombre de Sonam Ngudrup. De esta manera, su padre le dió la opción de ingresar a un monasterio. “Es dificil, tienes que llevar una vida de disciplina y de prácticas duras, pero formarán en ti un corazón grande”, le dijo su padre.

Durante años se dedicó a estudiar y recitar sus oraciones diarias y trabajó como un pastor, donde percibió los sufrimientos del mundo y confirmó su llamado a dedicarse a la vida de monje.

A los 21 años comenzó sus estudios de filosofía, durante ocho años, recibiendo los sutras del budismo y también recibió las iniciaciones y transmisiones de las enseñanzas para ser ordenado como maestro de meditación, que tiene el nombre Drubpon; Otzer, que significa luz y Rimpoche, que es precioso.

Su vida en Chile

A través de las numerosas actividades y prácticas que promueve Centro de Estudio y Meditación Budista Mahayana Otzer Ling, Drubpon Otzer ha transmitido sus enseñanzas en lugares como Pucón, Osorno, Valdivia, El Valle del Elqui y Copiapó.

Lama Chile

Foto: Guioteca

“Me gusta Chile, los chilenos son amables y tienen gran interés en el budismo. Los del norte son más callados, más calmados que en la ciudad y el Valle del Elqui me recuerda un poco a las montañas de los Himalayas”, cuenta.

Su rutina diaria consiste en levantarse todos los días a las 7:00 AM y meditar durante casi dos horas, luego realiza algunas prácticas, toma desayuno, recibe algunas visitas y comienza a liderar las actividades del centro.

Cuenta que en su vida en el monasterio debía realizar algunas prácticas como meditar en las montañas, con un chorro de agua helada sobre la cabeza, para templar la mente, pero viviendo en la ciudad, esto no se realiza.

También lleva una estricta dieta vegana, pero cuenta que ha tenido el privilegio de degustar algunas comidas típicas chilenas, como humitas, porotos granados y lentejas.

Enseñanzas de vida

Drubpon Otzer relata que “el budismo respeta a todas las religiones del mundo y concentra a todas las religiones ancestrales del mundo. Es una filosofía de vida espiritual que busca la liberación de todos los seres y acumular méritos en las vidas”, explica.

“Practicar la meditación da calma y entrega paz mental y permite ir cultivando un sentido de compasión por todas los seres del mundo”, cuenta.

“El odio, el apego, los celos y las inseguridades son los venenos mentales que amenazan a las personas cada día, pero a través de la meditación es posible liberarse y cultivar un mayor sentido de amor y compasión”, explica.

Agrega también que “todos sufrimos sin diferencias, pero con estas prácticas las personas se tranquilizan y cultivan la paciencia, para enfrentar los problemas económicos, mentales y de la índole que sean, de una mejor manera”.

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