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Los samurai, la elite guerrera de Japón (I)

El Japón feudal tuvo como protagonistas de sus guerras a los famosos samurai; una casta guerrera admirada, temida, odiada y respetada, que hasta el día de hoy atraviesa todas las fronteras.

Escribir sobre los guerreros samurai implica un desafío extenso y complejo, ya que su enmarañado desarrollo histórico y su particular sistema de formación filosófica fácilmente da pie para escribir una colección completa de libros. Pero como afortunadamente esto es una guía y no una tesis doctoral, trataré de explicar en forma simple quiénes eran estos renombrados personajes de la historia japonesa que aún viven en la mente de todo el mundo.

El significado de la palabra samurai hace referencia a “el que sirve”. No eran criados de servicio doméstico, sino militares dedicados a proteger los intereses del señor al que servían. Debido a que eran entrenados en las artes marciales desde pequeños, al alcanzar su juventud llegaban a convertirse en hábiles arqueros, jinetes y espadachines. Además, sus estudios marciales eran complementados con filosofía, literatura y caligrafía entre muchas otras disciplinas, con la finalidad de desarrollar una personalidad equilibrada que los transformara en un ejemplo digno de seguir. Es así como cada samurai formaba parte de un determinado clan al que debía obediencia por sobre todas las cosas.

Los Samurais

Foto: El Mercurio

Los samurais fueron muy temidos por sus grandes habilidades para la guerra.

En su parte filosófica, el samurai debía seguir estrictamente un código de honor denominado Bushidō. El cumplir dicho código haría del samurai una persona respetable, justa y heroica; pero lamentablemente no todos los que pertenecían a la elite militar samurai cumplían este código a cabalidad, por lo que fueron muchos los abusos de poder llevados a cabo durante los tiempos de guerra.

La casta samurai tenía el privilegio de portar en su cintura dos sables: uno largo llamado katana y uno más corto denominado wakizashi. El conjunto de sables formaba el “daishō”, palabra que se crea tomando “dai” del término “daitō” (que significa sable largo) y “shō” del término shōtō (que significa sable corto). El estar fuertemente armado y gozar de un rango social superior le permitía al samurai castigar a todos aquellos de menor casta que le faltasen el respeto, incluso tomando la vida de éstos.

Pero el poder del samurai no nace espontáneamente; muy por el contrario, es producto de un largo desarrollo de acontecimientos que lo llevarían desde una posición social secundaria hasta las máximas cúpulas de poder del gobierno japonés de la época. Durante el periodo Heian, que abarcó desde el año 794 hasta el 1185, la corte imperial se dedicó profundamente al desarrollo de las artes; la preocupación por el refinamiento estético de la arquitectura, literatura y la poesía, por nombrar sólo algunos campos, hicieron al emperador concentrarse en estas tareas y delegar el tedioso trabajo político a administradores de la aristocracia rural, quienes poco a poco formaron grupos armados para hacer valer directrices de estado como la recaudación de impuestos y el orden público. Los señores rurales, con ejércitos cada vez más poderosos, comenzaron a desear el poder absoluto del país y de esta forma se aventuraron en diversos conflictos bélicos entre clanes para intentar controlar la nación y plantear un nuevo orden.

Los Samurais

Foto: AFP

Entre las habilidades de los samurais destaca el buen manejo de los caballos a la hora de la lucha.

Los clanes Taira y Minamoto lograron durante la historia japonesa ser los de mayor importancia para luchar por el poder. Sus desacuerdos los llevaron a enfrentarse una y otra vez hasta que en la guerra civil bautizada como “Guerra Genpei” (1180 al 1185), el clan Minamoto salió victorioso, y por primera vez en la historia de Japón la casta samurai se apoderó totalmente del mando político y militar de la nación. Es así como se establece el primer “shōgunato” encabezado por el “shōgun” Minamoto no Yoritomo. Este primer gobierno samurai fue conocido como el Shōgunato de Kamakura y dio el puntapié inicial para el dominio samurai por casi 700 años. Estableció en la cúspide del poder al shōgun como máximo líder político-militar y más abajo a los “daimyō”, señores feudales de gran poder bélico y económico con un territorio asignado, los cuales tenían bajo su mando ejércitos de samurai que servían a sus propósitos de orden y conquista.

A grandes rasgos es así como se inicia el auge de esta singular casta guerrera, la cual sin duda amerita una descripción mucho más extensa.

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