Abuso de tobillo: Los riesgos que se corren y las posibles lesiones

La cápsula del tobillo es débil adelante y atrás y firme por dentro donde forma el ligamento deltoideo, y por fuera, donde forma el ligamento lateral.

Guía de: Deporte y Salud

El tobillo es una articulación compleja entre el extremo inferior del hueso de la tibia y del peroné, con el extremo superior del hueso astrágalo; un punto crucial de nuestra anatomía esquelética, donde recae todo el peso del cuerpo, y se fundamenta nuestro equilibrio.

El tobillo permite movimientos en todos los planos. Fundamentalmente podemos mover la punta del pie hacia arriba y hacia abajo, en el plano sagital, y mucho menos, podemos mover el pie en rotación y barrido de modo que su punta describa círculos, y  su planta mire hacia adentro –inversión- o hacia fuera –eversión-.

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Justamente son estos movimientos los que en la práctica deportiva fuerzan generalmente al tobillo fuera de lugar, resintiendo las cápsulas, tendones y ligamentos de fibrocolágeno que lo mantienen en su lugar.

Sobre el tobillo, los huesos largos de la pierna están unidos por firmes ligamentos. La cápsula del tobillo es débil adelante y atrás y firme por dentro donde forma el ligamento deltoideo, y por fuera, donde forma el ligamento lateral. Estos ligamentos son muy fuertes y pueden resistir fuerzas que pueden quebrar las prominencias óseas de ambos lados del tobillo (maléolos) antes de cortarse.

La integridad de la articulación depende parcialmente del encaje de los huesos, y de la resistencia de sus ligamentos. El ligamento interno es triangular y une la tibia al astrágalo, y el externo consiste de tres partes separadas que unen al peroné con el astrágalo. Los tendones de los músculos peroneo largo y peroneo corto pasan entre este  ligamento y la piel, y refuerzan la estabilidad del tobillo.

Levantar la punta del pie se llama dorsiflexión, y bajarla, flexión plantar. La dorsiflexión es más limitada -hasta los 25 grados- que la flexión plantar -50 grados- El primer movimiento es efectuado por la contracción de los músculos tibial anterior, extensor del dedo gordo, extensor largo de los dedos, y peroneo tertius. La flexión plantar la efectúan el gastrocnemio, el sóleo –los músculos de la pantorrilla- asistidos por los músculos peroneos largo y corto.

Ambos músculos nacen de la zona lateral del peroné, y pasando por detrás de la protuberancia del lado exterior del tobillo. El peroneo corto se inserta en un tendón en la base del quinto metatarsiano, y el peroneo largo se inserta por un tendón que cruza la planta del pie hasta el hueso cuneiforme interno y la base del primer metatarsiano.

Ambos músculos son evertores del pie y por lo mismo evitan su inversión. Esta es la base biomecánica de las tendinitis que afectan a estos músculos peroneos.

Una tendinitis es la inflamación de un tendón. Generalmente afecta a la inserción del tendón, que es donde se une al hueso, pero puede estar afectada gran parte de su estructura. Se manifiesta por dolor e impotencia funcional, en la zona lateral e inferior de la pierna, un dolor que crece con el tiempo, hasta el abandono de la práctica deportiva.

Se trata de una típica lesión de abuso, donde la estructura se fuerza con ruptura de pequeñas estructuras fibrilares, y que progresa con el tiempo, cuando no se reposa lo suficiente para lograr una reparación completa.

Es una lesión típica de aquellos deportes que fuerzan el tobillo en movimientos de eversión e inversión, como el tenis, y donde los músculos peroneos participan para evitar los temidos esguinces… Así estamos frente a un tobillo abusado, que ha sufrido varios esguinces, y que a pesar de ser estable, duele al hacer describir círculos a la punta del pie, y a la palpación de la parte baja y lateral de la pierna.

Además de detener totalmente la práctica, del uso de frío local, y luego calor -en base a ultrasonido o ultratermia-, y de la acupuntura, se pueden usar antiinflamatorios no esteroidales. Se debe atender al tipo de calzado, superficie y vicios kinésicos que pueden contribuir al abuso.

También se recomienda el uso de vendajes que aumenten la estabilidad de la articulación, y una vez que ceda el dolor, la prevención pasa por el fortalecimiento de los músculos peroneos con ejercicios con carga progresiva que movilicen la punta del pie en círculos a favor y en contra del reloj.

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