Descanso activo: Restauración Psicofísica para deportistas

Para los deportistas, es importante la cantidad del descanso tanto como su calidad.

Guía de: Deporte y Salud

Los deportistas deben descansar después de la actividad física del entrenamiento y la competencia. Pero deben aprender a hacerlo. Y hay tretas para ello. Porque un buen descanso ayuda a responder más al entrenamiento. O sea, la entrenabilidad aumenta con el descanso. Y no sólo esto.

Tras la actividad física, y en este tiempo, el organismo usa a fondo los mecanismos biológicos que nos purifican de los desechos metabólicos generados durante el ejercicio, además de echar a andar los procesos celulares de reparación de tejidos y de generación de moléculas biológicas. Por ejemplo, proteínas del tipo enzimas, que son inducidas por el entrenamiento y que luego nos permitirán ser más eficientes.

Así, los cambios generados por el entrenamiento – y que nos permiten hablar de un acondicionamiento físico- tienen lugar durante el reposo. Por ende, es importante considerar el descanso como parte integral del entrenamiento. Nos referimos al descanso activo para subrayar conscientemente la intención que conlleva; es decir, poner nuestra atención y nuestra energía en una óptima recuperación.

descanso activo

Foto: Internet

En esto es importante la cantidad del descanso. Tanto como su calidad.

Prueba de ello es que, cuando los deportistas no se procuran pausas de recuperación adecuadas, vemos que sufren lesiones de abuso o bien comienzan con una curva de rendimientos decrecientes. Ahí hablamos de sobreentrenamiento.

Estas pausas deben ser parte de su programa de entrenamiento, por lo que también entra a tallar el tema de cómo recuperarse mejor.

Para esto hay que considerar al entrenamiento como un estrés, un estímulo que – de ser desmedido- predispone a la enfermedad.

Estrés relacionado con dolencias

Este conocimiento no es nuevo.

Uno de los investigadores que trabajaron en forma más intensa en esta línea de pensamiento fue Hans Selye (1946), quien demostró que el estrés estaba relacionado con el concurso y el comienzo de ciertas dolencias.

Nuestro organismo está recibiendo constantemente estímulos del medio externo; entre otros, de las condiciones físicas que nos rodean y nos afectan.

En este estado de alerta ambiental se perciben los cambios y además se genera una respuesta, una reacción interna, que persigue mantenernos a salvo y en equilibrio interno. Es decir, que nuestro medio interno no cambie hasta el desequilibrio, que no se vea afectado por los cambios externos.

Este proceso llamado homeostasis forma parte de los que Selye denominó Síndrome de Adaptación General. Grosso modo, el cambio externo genera un esfuerzo en el organismo vivo para evitar una alteración en él, un esfuerzo que, por supuesto, cuesta energía y le permite sobrevivir.

Todo esto es válido para un deportista y el estímulo o estrés que él recibe lo llamamos entrenamiento. Este proceso de síntesis de estímulo y reacción es lo que entendemos en esta descripción como estrés y tiene límites más allá de los cuales no podemos adaptarnos y donde acechan la enfermedad y la muerte, cuando no podemos engendrar una respuesta adaptativa suficiente y nos agotamos.

En los deportistas, este proceso puede ser sutil y el estímulo excesivo va minando lentamente la capacidad de adaptación de su organismo… Traducido en síntomas mentales como desmotivación, falta de voluntad, o francamente lesiones físicas.

Porque adaptarse significa compensar internamente el cambio pero, en muchos casos, el costo energético es tan alto o el tiempo dado para generar una respuesta adaptativa tan escaso, que tarde o temprano se rompe el equilibrio y nos agotamos, un espacio donde acechan la enfermedad y las lesiones.

Importantes en el campo de la medicina del deporte son los trabajos de Holmes y Rahe (1967), quienes comprobaron la relación entre sobreestrés y lesiones.

El sobreentrenamiento y las condiciones competitivas, de ser un estrés pasan a ser veladamente un sobreestrés, haciendo más proclive al deportista a contraer enfermedades y lesionarse.

La raíz del problema está en el sobreestímulo y nuestra vulnerabilidad a él. Y quizás la mejor protección sea mantenerse fuera del alcance o estar muy conscientes al sentirnos expuestos o sobreexpuestos. En fin, debemos aprender a reconocer los síntomas de agotamiento y también qué nos lleva al agotamiento. Y contrarrestarlo.

La terapia es el Descanso Activo, es una terapia de Restauración Psicofísica para deportistas, basada en tres pilares: Nutrición Conciente, ejercicios aeróbicos en contacto con la naturaleza, y alfa terapias, que consisten en ejercicios activos o pasivos que apaciguan la mente y deja el electroencefalograma en un ritmo alfa.
Asimismo, Descansar Activamente significa mejorar la calidad del sueño, aprender a relajarse, elongar y recibir masajes antes y después del ejercicio, aprender a hidratarse y a nutrirse antes y después del ejercicio.

Junto con aprende Descanso Activo, los deportistas y su equipo deben manejar la carga de entrenamiento que es individual, y la justa medida del descanso también. Pero ambos, carga y descanso activo, son la base de la prevención de lesiones de abuso y de enfermedad de sobreentrenamiento.

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