La moda antioxidante: Los efectos y alcances sobre los deportistas (I)

Toda actividad física, y especialmente la aeróbica, implica una mayor producción de radicales libres, compuestos tóxicos que se combaten con antioxidantes.

Guía de: Deporte y Salud

Linus Pauling, un gran químico, Premio Nobel, abogó por los beneficios de la vitamina C, el ácido ascórbico, más allá de su prevención del antiguo escorbuto, aquella dolencia que padecían los marineros, que sangraban de sus encías y padecían de sus huesos, cuando no consumían por largos períodos frutas y verduras crudas. Pauling fue más allá y concluyó que altas dosis de vitamina C prevenían el envejecimiento celular y la aparición de células cancerosas. Esto lo asoció con la gran acción antioxidante de la vitamina C.

En terapia nutricional ha entrado con fuerza la vitamina C como antioxidante y muchos otros, como la haptoxantina, derivada de un alga con poderes antioxidantes centenares de veces mayor peso a peso. Están de moda. En terapia antienvejecimiento y antiestrés. Y en el deporte.

antioxidantes

Porque toda actividad física, y especialmente la aeróbica, implica una mayor producción de radicales libres, compuestos tóxicos que se combaten con antioxidantes. El cuerpo es capaz de producir las defensas necesarias para protegerse de ellos, no obstante las personas con hábitos deportivos están más expuestas a los efectos de los radicales libres que la población sedentaria. Y de ahí la eventual necesidad de consumo extra de antioxidantes, más allá de los que produce el propio cuerpo.

Para liberar la energía presente en nuestros nutrientes básicos – los azúcares, grasas y proteínas- necesitamos el oxígeno como factor oxidante, en un proceso de combustión biológica.

La combustión de estos nutrientes transforma su energía fundamentalmente en ATP. Debido a diferencias inherentes en la composición química de los carbohidratos (azúcares), los lípidos (grasas) y las proteínas, diferentes cantidades de oxígeno se requieren para oxidar completamente los átomos de carbono y de hidrógeno de estas moléculas alimenticias.

El resultado final de esta combustión es siempre dióxido de carbono (CO2) y agua (H2O). Este proceso ocurre en la mitocondria, un organelo que funciona a modo de reactor intracelular.

Como vimos, la mayor parte del oxígeno consumido genera CO2 y agua; sin embargo, entre el 2 y 5 por ciento de este oxígeno generará compuestos oxigenados tóxicos para la célula, llamados radicales libres. Entre ellos se encuentran el agua oxigenada (H2O2), el superóxido (O2-) y el hidroxilo (OH-), todos producidos por un escape de electrones de la cadena de transporte.
Un radical libre es una molécula altamente reactiva desde el punto de vista químico. Se trata del mismo tipo de compuestos que se producen por factores externos, como el calor o la radiación ionizante, o que son conducidos en el humo del cigarro, en los contaminantes atmosféricos, e incluso en algunos medicamentos.

El ejercicio físico, fundamentalmente el aeróbico, produce un aumento de la combustión biológica, y por ende libera una mayor cantidad de radicales libres con toxicidad celular. Por eso, las personas con un hábito deportivo están más expuestas a sus efectos que la población sedentaria.

Más sobre Deporte y Salud

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X