Mente y deporte: El placer que da hacer ejercicio

Ese estado de bienestar que queda después de nadar o de trotar... en fin, de hacer ejercicio.

Guía de: Deporte y Salud

Esta no es una invitación a cansarse, sino a mejorar el tono mental. La magia de los movimientos está justo ahí. Una vez me preguntaron por qué seguía entrenando… “Para estar más despierto”, dije. Y, recordando a mis maestros, proseguí:

“Hace falta un cuerpo flexible y dúctil si buscas destreza y sensatez. Estas son las dos características más importantes, porque generan sobriedad y pragmatismo, requisitos indispensables para ingresar en otros  ámbitos de percepción. Para navegar en forma genuina en lo desconocido se requiere una actitud audaz pero no imprudente. A fin de establecer un equilibrio entre audacia e imprudencia, es preciso ser sumamente mesurado, cauto, hábil, y gozar de un excelente estado físico.

Enfrentar un  ámbito desconocido requiere nervios de acero y un cuerpo capaz de contener esos nervios. ¿De qué vale ser audaz si no disponemos de gran lucidez mental, destreza física y la musculatura adecuada?

La magia de los movimientos es un cambio sutil que el practicante experimenta al ejecutarlos. Es una cualidad efímera que el movimiento aporta al estado físico y mental, una especie de resplandor, una luz en los ojos. Ese cambio sutil es un “toque del espíritu”. Es como si los practicantes, a través de los movimientos, restablecieran un eslabón perdido con la fuerza vital que los sostiene.

Los movimientos son como pases mágicos, porque al practicarlos somos transportados, en términos de percepción, a otros estados de ser, en los cuales podemos percibir el mundo de manera indescriptible.

ejercicio precavido

A causa de esta cualidad, de esta magia, los movimientos no deben ser tomados sólo como ejercicios sino como una forma de acción para atraer poder…

No se trata de ejercicios físicos simples, complejos, ordenados o anárquicos. Vamos más allá: a un intento real y profundo por alcanzar un estado óptimo de ser. Ejercicios que conectan la mente y el cuerpo, hasta entrar en un espacio de realización total. Como la práctica consumada del deporte.

Todas las disciplinas deportivas permiten entrar en ese espacio psicosomático, quizás en el montañismo, el contacto con la naturaleza y la supervivencia, le da un carácter más profundo.

Me refiero a ese estado de bienestar que queda después de nadar o de trotar… en fin, de hacer ejercicio.  Me refiero también al espacio de silencio y concentración durante el movimiento, para que su ejecución sea óptima. Porque muchas veces no podemos equivocarnos: en las cumbres borrascosas, en los momentos de ganar o de perder, los Pases Mágicos, son pases obligados… de supervivencia. Causa y efecto de una óptima realización, cuando estamos centrados a la fuerza.

Entonces sabemos que la diferencia viene dada por escuchar la voz interna, la que regala el sentido de la oportunidad, y en ser capaces de desarrollar una especie de habilidad meditativa, una especie de trance, que le da inteligencia y potencia al movimiento… Un círculo virtuoso con la recompensa del bienestar y de la salud, de sentirse más vivos que nunca. Haciendo deporte”.

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