Talento en deportistas: Por qué no basta para que sean los mejores

Además de las habilidades competitivas, el hambre de ser el mejor, de superarse, es carta de triunfo.

Guía de: Deporte y Salud

“Diez por ciento talento… noventa por ciento pasión, esfuerzo”, la receta del gran maestro Elías Figueroa cuando me confesó en una entrevista para los programas de Deporte y Salud, versados en la ciencia del deporte, en relación a los mejores, a los deportistas que llegan al olimpo. Como él. Elías no se refería a un personaje que era por cirnto talentoso. No, se refería a uno con mucho talento, un genio, pero que eso no bastaba. Necesitaba mucha más pasión, para esforzarse, para entrenar. Por mucho tiempo. Para no claudicar y enredarse en el camino como tantos genios que se pierden.

Talento deportistas

Foto: AFP

¿Qué sacamos con identificar un diamante en bruto, si no hay pasión en él para hacer el camino a la maestría? Porque de genio a maestro hay un abismo.

El genio debe querer. Más allá de la identificación del potencial de un sujeto, que también reviste crucial importancia para encauzar sus habilidades, y usar la diversidad de las características individuales en pos de la estructuración de sinergias. Para pedirle al peral peras y no peras al olmo.

En el ámbito deportivo este don de clarividencia para descubrir talentos es escaso y apetecido, sobre todo en los círculos competitivos profesionales, donde una buena elección puede hacer la diferencia para siempre en la vida de un hombre bien escogido, que termina haciendo del deporte su vida.

Aquí, además de las habilidades competitivas, el hambre de ser el mejor, de superarse, es carta de triunfo. Vislumbrar estas cualidades psicofísicas en ciernes en un deportista sirve también para protegerlo en su camino de desvaríos propios y ajenos. El hallazgo de un talento es un compromiso del individuo y su círculo; y una responsabilidad de todo el sistema deportivo. Porque al talento hay que sumarle conocimiento, esfuerzo… y oportunidades.  Para desarrollarlo en el tiempo. La mayor parte de las semillas se pierden, porque es fácil claudicar en el camino: no todos los retoños llegan a ser árbol.

El diagnóstico de un talento en sus albores está en los ojos de su entorno inmediato, de su profesor de educación física, en teoría, el primer ojo entrenado para verlo. Aquí la fortuna jugará para que el deportista en potencia sea visto por quienes logren generar un medio ambiente propicio que le permita expresar su genio en rendimiento deportivo, y llegar a ser un gran deportista.

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