Terapia de masaje: En qué consiste y sus ventajas para deportistas

Con más adeptos, el masaje se disemina como terapia, "masoterapia", a la par de otras alternativas sinérgicas, en la rehabilitación o el acondicionamiento psicofísico de los deportistas.

Guía de: Deporte y Salud

Aunque ahora podemos explicarlo más científicamente, concadenando causas y efectos, el masaje es una terapia, un arte curativo, y por eso no debe extrañar que los hombres han recurrido al masaje desde antaño. Quizás prueba suficiente.

En una aproximación concreta diríamos que se trata de una manipulación de tejidos blandos, y que en el caso de una atleta, llega a beneficiarlo mecánica, fisiológica y psicológicamente, al usarlo antes de la competencia como parte del precalentamiento, durante los intermedios, después del entrenamiento, o para su rehabilitación tras una lesión.

Las bases del efecto terapéutico del masaje pueden traducirse en algunas manifestaciones del tipo de vasodilatación periférica, es decir, la estimulación mecánica de la zona induce una estimulación biológica: la dilatación de sus vasos sanguíneos y por tanto mayor llegada de sangre allí.

Terapia de masaje

Foto: Photosport

Pero ese no es el único efecto estimulante del masaje. El masaje tonifica en los períodos de rehabilitación de desgarros, esguinces y fracturas, acentuando la circulación arterial y venosa, acelerando el flujo de linfa, reduciendo el edema, limitando la fibrosis de la cicatrización interna, relajando el espasmo muscular, y aliviando las molestias residuales al incrementar el umbral al dolor.

Así y todo, las explicaciones en cuanto a la forma biológica de operar el masaje son exiguas en comparación con las evidentes y múltiples manifestaciones de su efecto salutífero.

Antes de la prueba, las piernas del ciclista o el brazo del lanzador son estimulados con masaje. Durante los períodos de descanso los brazos del luchador o del escalador son masajeados y sacudidos para aflojar los espasmos musculares y remover los desechos que se originan por su uso en el ejercicio, es decir los productos de la combustión biológica.

Tras una  ardua jornada, los deportistas se benefician al automasajearse, por ejemplo los pies. Un masaje más extenso después del ejercicio es restaurador y relajante… y ahí entramos en la dimensión subjetiva del efecto del masaje, la parte menos cuantificable, pero por supuesto discernible del relato de sensaciones que experimenta el receptor y los signos que traduce el dador.

Relajación profunda

El masaje induce estados de relajación profundos, traducidos en bajas del ritmo cardíaco y respiratorio, y de la presión arterial. Puede ser usado en  casos de dolores de cabeza del tipo cefalea tensional, insomnio, y otras calidades del estrés.

Entramos a indagar en el fondo profundo del masaje, una singular forma de establecer una comunicación sin palabras, que puede paulatinamente trascender a una comunión más allá  del conciente, de la dimensión física. Esto no es del todo ajeno a nosotros. A menudo tocando o abrazando a los que nos rodean les hacemos saber nuestra simpatía, empatía o antipatía.

Cada vez que nos cerramos y expresamos la tensión psíquica tensionando los músculos o las vísceras, quedamos en corazas duras y olvidamos el lenguaje del cuerpo, del tocar, de transmitir y emitir “calor humano”, más allá  de una técnica sexual, sin que esta ínfima faceta deje de ser una de las muchas posibilidades que ofrece. Hemos olvidado dónde tocar, cómo, o cuán profundo. De hecho, tocar es uno de los lenguajes más olvidados.

El masaje permite relacionarse con la vitalidad de otro cuerpo y sentir y concebir al otro como acorpóreo, y a través de esto a uno mismo. Y las manos tienen el poder transmitir, y de sentir donde falta, dónde el cuerpo del otro está  fragmentado y hacerlo un todo, conectarlo con el mar profundo de la conciencia, hasta su sanación.

Durante el masaje, el receptor y el dador participan de una experiencia -valga la redundancia- psicofísica, difícil de explicar. Se entra a un estado distinto; el ser cambia de espacio y cambia el tiempo. Se penetra a regiones de nuestra sensación de uno mismo y del todo, conocida por aquellos que practican algún tipo de técnica de meditación. Esta posibilidad, mutar la conciencia a través del masaje o la meditación, es un regalo. Como dejar en reposo el agua turbia para que decante y permita ver el fondo… más allá  del fango.

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