Un minuto, por favor: La pausa que todos necesitamos para poder seguir en la batalla

Podemos y debemos retirarnos del campo de batalla. No por mucho tiempo, pero lo suficiente. Un guerrero debe restaurarse.

Guía de: Deporte y Salud

Mate Kudasai, en japonés, como el tema de King Crimson al ver la interpretación Zen de Robert Fripp, quizás el más virtuoso de los guitarristas. O como en el Baloncesto cuando el entrenador pone la punta de su mano estirada bajo la palma de la otra también estirada, pidiendo una pausa en la refriega.

¡Un minuto, por favor! Y puchas que cuesta dárselo. Un alto en el sendero… La mayor parte de los pacientes y deportistas que he acompañado en la rehabilitación no saben darse tiempo para ella. Sobre todo si son personas de mucho trabajo, trabajólicos que están adictos a esa velocidad y no saben ni quieren un minuto en el camino. Hasta que viene la lesión, o la mantención de ella en el tiempo, o la baja de rendimiento, o la apatía hasta el hastío. Estamos en la fase de agotamiento de la reacción de estrés… Mal humor, jaqueca, falta de sueño, cansancio crónico…

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Entonces es la enfermedad la que nos reclama un minuto por favor. Las personas que se manejan a su ritmo, que son el 5% del universo, no necesitan ese minutito quizás. Porque su ritmo es la compensación, y permanecen impertérritos a las exigencias neuróticas del entorno. Sólo reaccionan cuando es urgente, y luego importante. Y lo saben diferenciar. Son budas vivientes. Maestros Zen. Para el resto, que nos aceleramos y quedamos como ratas en una rueda giratoria hasta enfermar, se recomienda este Mete Kudasai. Un Minuto Por Favor. Los japoneses son hijos del Zen, y del Bushido, la filosofía Samurai. No lo recuerdan mucho ahora, pero lo tienen incorporado. Podemos y debemos retirarnos del campo de batalla. No por mucho tiempo, pero lo suficiente. Un guerrero debe restaurarse. Un guerrero es un samurai, un deportista moderno, o usted, que debe dar la lucha para ganarse la vida inmerso en un proceso bastante inconciente.

Pero no todos los minutos son de la misma calidad. Un minuto de deporte en contacto con la naturaleza no es lo mismo que en un gimnasio. La tenemos al lado. La naturaleza es sanadora, transmite energía vital. El agua, el mar, y la montaña. Nuestro patio.

La práctica física regular de ejercicios sin duda mejora la calidad de vida y puede protegernos, también, del desarrollo y de la progresión de muchas enfermedades sicofísicas, valga la redundancia.

Las caminatas, el nado, el trote, la bicicleta… Son básicas, esenciales, simples. Rescato las caminatas en contacto con la naturaleza. Y la elongación, cuando no puede moverse de un lugar, porque moverse en la metrópoli es casi imposible, y gastamos en tensión, lo que ganamos en restauración.

La elongación juega un papel crucial en el ejercicio, pero no debe entenderse sólo como una práctica preventiva de lesiones. Es más que eso: es desarrollar la habilidad de relajarse y enfocarse activamente. Una rutina de elongación es pilar fundamental de prevención de lesiones. Y no sólo como etapa dinámica de un precalentamiento, también como una disciplina dosificada per se.

La elongación acompañada de ejercicios de respiración son fundamentos de salud. Como Yoga, como Pilates. Diversas rutas a la misma cumbre. Que se alcanza dándose tiempo. El rito que adopta no hace la diferencia. Pero el rito es importante. Ayuda a recordar. Y ayuda a perseverar. Lo transforma en disciplina. Una disciplina que parte, temprano, tarde o nunca. Basta darse cuenta, y ser capaz de decir: Un minuto por favor.

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