Vitaminas: Más allá del mito

Vitamina es un término acuñado etimológicamente del latín vita, vida, y del término químico “amina”, es decir, “aminas de la vida”.

Guía de: Deporte y Salud

Si el efecto ergogénico -de generar más trabajo físico- de los suplementos de vitaminas en los deportistas fuese manifiesto, hace mucho tiempo esta ventaja habría sido impugnada como dopaje…  Y quizás esta reflexión refleje que hay mucho de exageración o ilusorio en su consumo por sobre los requerimientos normales para aumentar el rendimiento deportivo.

Sin embargo, tomar cantidades extras de algunas vitaminas parece ser un método relativamente inocuo en pos de mejorar el funcionamiento del cuerpo. ¿Pero funciona realmente?

Vitamina es un término acuñado por Funk, etimológicamente del latín vita, vida, y del término químico “amina”, es decir, “aminas de la vida”, para referirse a ciertas sustancias orgánicas que existen en los alimentos, que no somos capaces de sintetizar, y que en cantidades pequeñísimas, son necesarias para el perfecto equilibrio de las diferentes funciones vitales.

vitaminas

El mayor efecto de las vitaminas se produce por defecto, es decir, por los síntomas que se experimentan por la falta de una de estas sustancias. Clásico es el escorbuto de los marineros de antaño cuando quedaban sin verduras y frutas frescas, sobretodo cítricas, y lentamente comenzaban a presentar debilidad general,  hemorragias cutáneas y musculares, tumefacción de las encías y dolores articulares; y cuya causa es una deficiencia de vitamina C.

Asimismo, los deportistas pueden experimentar una deficiencia vitamínica como una merma de su rendimiento, antes que se manifiesten signos y síntomas más evidentes. Sin embargo, la evidencia demuestra que la mayor parte de los deportistas consume cantidades iguales o mayores de vitaminas que las necesarias recomendadas. Algunos individuos eso sí, muestran dietas deficientes en complejo vitamínico B, especialmente vitaminas B6 y B12, ácido pantoténico y ácido fólico, en corredores de fondo, en relación a las calorías gastadas, en dietas pobres en verduras frescas, queso leche o huevos.

Existe controversia en relación al efecto en el rendimiento deportivo de las vitaminas por exceso. Hay una cantidad de estudios que indican un aumento de la resistencia al ejercicio con megadosis de vitamina C, E y vitaminas del complejo B. También hay estudios que demuestran  que en general las vitaminas consumidas en exceso a las necesarias no mejoran mayormente el rendimiento deportivo en actividades de fuerza o resistencia.

Por lo mismo hay diversas estrategias de mezclas vitamínicas y dosis recomendadas. Sin embargo en casos particulares hay reportes de mezclas de complejo B para potenciar el metabolismo anaeróbico, y de vitamina C en megadosis como antioxidante eficiente para potenciar la restauración orgánica post ejercicio.

Más allá de panaceas y de promesas de triunfo, hay consenso en cuanto a que las vitaminas nunca suplirán la falta de talento o de entrenamiento, y que no producirán la tan ansiada diferencia sobre los rivales en competencia. En efecto, mucho de algo bueno puede ser dañino. Dosis muy altas de vitaminas A, D o E pueden ser tóxicas. Sobredosis de vitamina A por ejemplo, causa anorexia, pérdida de pelo, hepatitis, tumefacción de los huesos largos; condiciones muy poco deseables en un deportista.

Los expertos coinciden que  una dieta balanceada, que incluya  frutas y verduras frescas, provee los requerimientos necesarios de vitaminas. No obstante, hay que considerar que el ejercicio físico aumenta sus requerimientos, y por ende ajustarse a los gastos extras que tiene el deportista en relación a su carga de entrenamiento.

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