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El apoyo de los pares: cuando compartir la diabetes hace bien

Está demostrado que en patologías crónicas el apoyo de otros que ya han pasado por lo mismo es una gran ayuda. Tras el diagnóstico surge la rabia, el por qué a mí... Ver cómo otro ha salido adelante inspira.

Cuando me diagnosticaron diabetes hace 25 años pasaron varios meses antes que conociera a otra persona con diabetes tipo 1. Durante un buen tiempo me sentí el ser más solitario del mundo. Claro, está la familia, los amigos, los conocidos que dan una palabra de ánimo, pero… ellos no tienen diabetes.

Hoy, cuando las tecnologías de la información ponen a nuestro alcance el conocimiento acumulado en muchas enciclopedias, es común que un paciente recién diagnosticado llegue a su casa y busque en internet de qué se trata la diabetes esa que le dijo el médico. Hoy, cuando en Chile hay más de 1.200.000 personas con diabetes (90% o un poco más tipo 2) no es extraño que alguno de nosotros conozca a alguien con la enfermedad.

Pero esa cercanía, lejos de incomodarnos o ser mirada con morbo y desconfianzas debería ser un apoyo terapéutico.

Apoyo diabetes

Foto: Fundación de Diabetes Juvenil

La Fundación de Diabetes Juvenil tiene una actividad llamada Sesión Familiar.

Compartir la diabetes hace bien.

Está demostrado que en patologías crónicas el apoyo y los consejos que nos pueden entregar otros que ya han pasado por lo mismo es una ayuda significativa.

Cuando luego del diagnóstico surge la rabia, el por qué a mi, cuando el horizonte se ve oscuro, cuando parece que todos sueños se rompen, ver que otro ha vivido lo mismo y ha salido adelante es una inspiración.

Cuesta ponerlo en palabras, porque esto tiene que ver más que nada con los sentimientos. Y es que no hay palabras de aliento que igualen lo que siente el padre de un hijo con diabetes cuando escucha la historia de un adolescente que se ve absolutamente “normal” y que debutó a la misma edad que su hijo.

Cómo no va a ser significativo que aquel adulto mayor, al que se le hace difícil seguir las indicaciones del médico con los medicamentos, la alimentación y el ejercicio, encuentre motivación en su grupo de pares, iguales a él, con los que puede compartir las historias de juegos con sus nietos, la tertulia de la tarde o los paseos a la playa.

Los pares tienen mucho que aportar. Pueden, con un lenguaje más simple, hacer que quienes recién estar partiendo se involucren y se comprometan de mejor manera con su tratamiento. Y aún siendo contemporáneos en el diagnóstico, el enfrentar los mismos retos al mismo tiempo crea lazos que se estrechan más todavía.

La evidencia nos indica que uno de los mejores métodos de aceptación de la enfermedad es la verbalización de los temores o inquietudes, es el primer paso. Una manera de disminuir la intensidad de una angustia es justamente ponerla en palabras.

Compartir síntomas, vivencias, anécdotas, problemas, logros, sentimientos, miedos y sueños, ese conjunto de intangibles que son comunes a quienes compartimos la diabetes es lo que nos convierte en los indicados para entender, a veces sin palabras, lo que el otro siente o dice.

Cuando los recursos escasean y los servicios de salud no pueden cumplir con todas las acciones necesarias para un mejor control, las asociaciones de pacientes toman la palabra.

En Chile me permito recomendarles la Fundación Diabetes Juvenil de Chile, que realiza actividades de educación y socialización de la diabetes. Aunque sus orígenes la ligan a la diabetes tipo 1, hoy también recibe personas con diabetes tipo 2 con uso de hipoglicemiantes orales e insulina, constituyéndose así es un lugar de encuentro permanente para muchas personas con diabetes. Más información en su sitio web  www.diabeteschile.cl.

Vivimos conectados, relacionados con un universo de personas. Con muchas convivimos a diario, compartimos el mundo que nos rodea. Por ello sabemos que las relaciones afectivas son fuente de felicidad y optimismo.
Cuando compartimos sentimientos, angustias, temores y esperanzas nos damos cuenta que no somos únicos, que hay muchos como nosotros. Millones de personas con diabetes en el mundo dan la pelea día tras día y la enfrentan con éxito.

Cuando me levanto por la mañana y mido mi glicemia, muchas veces pienso en todos quienes a esa hora están haciendo lo mismo, a la misma hora, con el mismo deseo que la glicemia esté “buena”. Pero quienes de verdad me motivan y vienen a mi mente con rostro, nombre y apellido son mis amigos con diabetes, a quienes conozco y me conocen… y pienso una vez más que no estoy solo.

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