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“Blade Runner”: La singular historia tras esta mítica banda sonora de Vangelis

El disco que hizo esperar 12 años a sus fanáticos. La presión de sus seguidores terminó venciendo al destino.

Guía de: Discos

Ya han pasado 33 años desde que llego a los cines esta gran película dirigida por Ridley Scott, basada en el libro “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, escrito por Philip K. Dick en 1968. Una novela que cuando dio el salto al cine se convirtió en una película subvalorada y poco comprendida, pero que con los años se transformó en un gran clásico del cine de ciencia ficción, con millones de seguidores en todo el mundo, quienes esperamos desde hace años la prometida segunda parte y los cuatro que nos quedan para llegar al tiempo real de la película: 2019.

Esta banda sonora ―que a pesar de haber estado nominada en su momento al BAFTA (Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión) y a un Globo de Oro― permaneció inédita durante 12 largos años por un capricho del compositor, hasta que finalmente la presión de sus seguidores terminó venciendo al destino. Ahora, aprovechando que se ha anunciado una versión remasterizada para vinilo de la música y el próximo inicio del rodaje de la secuela, es que comparto con ustedes la historia de la banda de sonido de “Blade Runner”.

Vamos al inicio de esta historia. Es 1979 y Ridley Scott había estado buscando un músico para musicalizar un comercial para el famoso perfume Channel º 5, “Share the fantasy”, y se entusiasmó con el trabajo de un joven compositor griego primo de Demis Roussos, quien ya había realizado música de fondo para varios comerciales: Vangelis.

Luego de llegar a acuerdo, el resultado fue perfecto, más si consideramos que a las imágenes y a la música se le sumó la voz en off del actor Leonard Nimoy, el mismísimo Sr. Spock de “Viaje a las estrellas”.

Vangelis había cerrado un acuerdo con el sello RCA, invirtiendo mucho dinero para montar su moderno estudio en Londres, donde se destacó no solo en el área de los comerciales, sino también en el trabajo de las sincronizaciones del recordado programa “Cosmos”, de Carl Sagan. Y ya se había destacado con su singular estilo entre los músicos de la época, al lanzar sus discos “China” y “Opera Sauvage” en 1979, cuando da su primer paso en la musicalización de una banda sonora: “Carros de fuego”, con la cual ganó un Oscar.

Una gran proeza para un artista que no sabía ni leer ni escribir música. Además, este fue el primer premio que se le dio a una musicalización interpretada por sintetizadores y no a grandes orquestas como era lo habitual. El trabajo de Vangelis fue casi artesanal, compás a compás, mirando la película en un monitor, manejando los ritmos en tiempo real en una época en que no había computadoras ni “midi” para las sincronizaciones.

Transcurridos un par de años, Ridley Scott había terminado de filmar “Alien” y se dispuso a trabajar en “Blade Runner”, por lo que recurrió al sonido sintetizado de Vangelis, que era el mejor complemento para esta historia futurista. Además, decidió repetir la fórmula trabajando con el mismo editor de “Carros de fuego”, Terry Rawlings.

Todo estaba encaminado para el éxito, pero desde el inicio las cosas no fueron satisfactorias para el músico. Lo primero fue la certificación de Dolby Estéreo que Warner obligó a implementar técnicamente en su estudio y por lo cual el músico fue obligado a firmar un contrato del que se arrepentiría rotundamente, lo que marcaría el fin de las buenas intenciones entre ellos.

Trabajar con Ridley tampoco fue nada fácil, por los constantes cambios en el guión que obligaron al músico a rearmar muchas de las partes sonoras en reiteradas ocasiones, dada la artesanal forma de trabajar del artista, quien llegó a considerar que no se valoraba su tiempo ni esfuerzo.

La primera vez que revisaron un avance de la película, esta no tenía audio y se le entregó al músico una copia en VHS para que pudiera trabajar (copia que nunca devolvió y que hoy es un tesoro invaluable).

En una primera instancia al ver el avance Vangelis quedó un poco impactado por el deseo de supervivencia de los replicantes, los que estaban condenados a su exterminio, y por lo melancólico del paisaje futurista y la vida solitaria del protagonista. Vangelis un poco abrumado por la responsabilidad, buscó alguna influencia de otros autores del momento y su guía fue el trabajo de Walter Carlos (después sería Wendy Carlos tras una operación) para “La naranja mecánica” y para “El resplandor”.

Esto motivó que el artista lograra una atmósfera perfecta en la música incidental y grandes canciones atemporales que forman parte primordial de la película, donde recibió la colaboración de su primo Demis Roussos para “Tales of the future”, de su amigo Don Percival para la canción “One more kiss, Dear”, de la English Chamber Choir en “La muerte del Dr. Tyrell” y la gran interpretación de saxofonista Dick Morrisey para la impecable “Love Theme”.

Lamentablemente, la relación con el director empeoraba cada vez más, lo que llevó al compositor a pensar en dejar el proyecto en más de una ocasión. Pero el complicado contrato que tenían logró que el artista finalizara el proyecto en abril de 1982. Su trabajo incluyó la supervisión de las mezclas, en cuatro pistas con Dolby como era el estándar en esos años (hoy el sistema es 10 punto 2), la masterización se realizó en el estudio CTS de Wembley y el montaje de sonido definitivo en el estudio Pinewood. Pero ni al director ni al músico les gustó el resultado final y volvieron a montar todo en los estudios Twickenham, que era más popular y menos sofisticado.

Se supone que esto sería el final de la historia, pero no. “Blade Runner” no tuvo buena crítica y la respuesta del público no fue la esperada. Sin embargo, de a poco y a medida que pasaban los meses, se transformó en una película de culto, la que incluyó comics, videojuegos y posteriormente varias versiones. Por lo mismo, Warner pensó en editar la banda sonora, la que muchos ya estaban esperando.

Entonces los estudios se pusieron en contacto con Vangelis para que él eligiera las canciones y partes relevantes de la música incidental para el armado del soundtrack. Pero es en ese momento cuando pasa algo inesperado y Vangelis decide cobrarse todos los malos ratos e impases con el director y el estudio cinematográfico. ¿La razón? Se aprovechó de que contractualmente él había firmado como artista del sello Polydor, lo que lo imposibilitaba para editar el disco a través de Warner Music y así fue como se negó rotundamente a editar el material por años.

Como la presión de los fanáticos era tan grande, empezaron a circular diversas versiones piratas de la banda sonora. El mito urbano indicaba como responsable a uno de los ingenieros del estudio de grabación y otra al trabajo de un ingeniero rumano que logró copiar los extractos completos directamente de la cinta, la que se conoce como Esper edition. Lo relevante es que era tal el nivel de comercialización de esta banda sonora pirata, que Warner decidió editar una versión propia, lo más exacta posible de las canciones de la película. Es así como llega a las disquerías “Blade Runner: The New American Orchestra”, lo que muchos consideraron directamente un robo. Lo bueno es que con los años y dada la relevancia de la película, Vangelis en 1994 accedió a editar el soundtrack como el público esperaba. Y en 2007, coincidiendo con los 25 años del estreno de la cinta, salió a la venta un box triple con versiones inéditas y todo el material producido para la película, donde incluso Ridley Scott dedicó algunas líneas para su libro interior, lo que nos demuestra que pese a los años el entendimiento humano vence los rencores.

Sin duda, este es el disco más importante en la carrera del compositor. Porque aunque “Carros de fuego” se llevó los premios y es un icono dentro de las bandas sonoras del cine hasta el día de hoy, fue imposible opacar al clamor popular de los miles de fanáticos en todo el mundo y su logro más importante para mí, es que la simbiosis entre imágenes y música es la representación más real en décadas de un futuro gráfico, tangible, atmosférico. Y que logra hacernos sentir que no es una caricatura, sino un futuro al que estamos por llegar.

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