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Mujeres Emprendedoras: Caso Araucanía Yarns y su ciclo al revés

No fue en Chile donde consiguieron el despegue en su nivel de producción, sino en el extranjero, y fue recién después de haber alcanzado el éxito en mercados como Canadá, Europa y Estados Unidos que recién están comenzando a vender sus productos en el país.

De los 73 emprendedores que figuran en el listado de Endeavor Chile hoy, sólo 10 de ellos son mujeres. Los números son pequeños, pero definitivamente son un buen parámetro a la hora de proyectar cuál es el verdadero peso de ellas en el mundo del emprendimiento, al menos en Chile.

Araucaria Yarns

Foto: Araucaria Yarns

Araucaria Yarns exporta hilados naturales de alta calidad teñidos de manera artesanal.

Si tomamos la estadística del mismo organismo, pero a nivel mundial, la cosa con las mujeres emprendedoras no va mucho mejor, de los 465 emprendedores mundiales de Endeavor repartidos por diferentes latitudes, el poder femenino no se empina más allá de las 60 historias de éxito.

Razones que explican la baja presencia de Araucanía Yarns a la hora de emprender son variadas, entre ellas: la búsqueda de la estabilidad en los ingresos y la postergación de sus proyectos personales en pos de la familia. Se suma también ese sesgo machista que aún conservan las sociedades latinoamericanas y que, al final del día, cuenta ya que las mujeres se sienten discriminadas a la hora de emprender.

Ahora, cuando lo hacen, quizás la única gran diferencia que hay entre mujeres emprendedoras y sus pares hombres, es el tipo de negocio al que se sienten llamadas a emprender. Optan más la industria de los servicios que por el desarrollo tecnológico. Se la juegan por la creación de un nuevo producto más que, por ejemplo, la creación de una naviera o una línea aérea. No obstante, al minuto de hablar de renuncias hechas para emprender o cantidad de horas dedicadas a su empresa o ideas puestas para crecer, no hay ninguna diferencia con los hombres.

Por su rareza, pero por ser un fenómeno en aumento, es que cada cierto tiempo iremos destacando historias de mujeres emprendedoras, como este, Araucanía Yarns, dedicada a la exportación de hilados naturales de alta calidad teñidos de manera artesanal.

Dos características me parece importante destacar de este emprendimiento. La primera tiene que ver con la manera en que nació y se fue formando el equipo que lideró su salto a las ligas mayores. Y es que la historia parte con Nora Bierschwale y su pequeño taller de artesanía dedicado al teñido de lanas naturales que vendía a pequeña escala.

Hace más de una década su hija, Michelle Boisier, arquitecta de profesión y con varios años fuera del país (trabajó como modelo en Canadá), comenzó a asesorar a su mamá para que diera un salto mayor. En ese país se dio cuenta del valor que le daban otros mercados a este tipo de productos naturales, por lo que la incentivó a ir aumentando su nivel de producción y tentar suerte en latitudes externas. Y así fue ocurriendo de manera paulatina. Al punto, que Michelle, años después, se la jugó por abandonar su trabajo estable en una empresa, para sumarse a la aventura de su madre.

Araucaria Yarns

Foto: El Mercurio

Michelle Boisier fue quien promovió la idea de exportar los hilados de Araucaria Yarns.

Sin embargo aún les faltaba algo para poder avanzar a pasos más acelerados: orden, gestión, control. Creerse el cuento de una empresa hecha y derecha. Fue así como terminó sumándose al emprendimiento su hermano Rodrigo Bosier, quien también abandonó su puesto en un destacado laboratorio nacional para sumarse a la aventura familiar. Fue así como sumando las virtudes de cada uno: la técnica de lo artesanal, la búsqueda de mercados que valoraran su producto y la gestión empresarial, que los tres lograron que Araucanía Yarns se consolidara.

Lo segundo que vale la pena destacar de esta historia es la vuelta en redondo que dieron con su producto. No fue en Chile donde consiguieron el despegue en su nivel de producción, sino en el extranjero, y fue recién después de haber alcanzado el éxito en mercados como Canadá, Europa y Estados Unidos que recién están comenzando a vender sus cosas en Chile. Al final…nadie es profeta en su propia tierra…pero muchas veces esta es una de las reglas del emprendimiento.

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