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“Podemos” y Venezuela: Los hechos que dividen a quienes hasta hace poco defendían al régimen de Maduro

Muchas han sido las acusaciones que relacionan al partido de Pablo Iglesias con la Venezuela chavista.

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“La situación política y económica ahora es nefasta. No comparto algunas cosas que dije en el pasado. Rectificar en política está bien”. Así se refirió esta semana el líder de Podemos, Pablo Iglesias, respecto de la situación actual en Venezuela.

Esto sucedió durante la comisión para investigar si Podemos se había financiado alguna vez con dinero del régimen chavista a través de la fundación CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales). Acusación que -como bien recordó el propio Iglesias- ya ha sido desestimada por los tribunales en diversas ocasiones. Sin embargo, sería absurdo negar cualquier relación o, al menos, simpatía entre ambas entidades.

El caso más notorio hace referencia a Juan Carlos Monedero, cofundador y segundo de a bordo de Podemos hasta su dimisión en el año 2015, quien realizó trabajos de asesoría por más de 400.000 euros a los Gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua para “implantar una moneda común y desarrollar la unidad financiera en Latinoamérica” (situación que llevó a la Universidad Complutense de Madrid a su suspensión por 6 meses por vulnerar la “ley de incompatibilidades”).

Pablo Iglesias en un homenaje a Chávez, antes de convertirse en líder de Podemos.

Pablo Iglesias en un homenaje a Chávez, antes de convertirse en líder de Podemos.

Pero, volviendo a Iglesias, son las declaraciones que realizó, tanto en la televisión venezolana como en “La Tuerka”, el programa español que dirigía, las que sembraron la polémica. En ellos afirmó que Venezuela era una de las democracias más saludables del mundo y que Chávez vivo era muy peligroso para los poderosos, pero que muerto sería invencible.

Además, confesó que los venezolanos le producían envidia, ya que sería muy interesante vivir en un país donde se estaba produciendo tantos cambios y transformaciones que podrían convertirse en un ejemplo democrático para los ciudadanos del sur de Europa.

Por eso, muchos han tildado este reciente alejamiento, cuando la situación económica venezolana está tan deteriorada, como “oportunista”. Si somos bien pensados aceptaremos que esta rectificación es de sabios y que la nueva postura de Iglesias supone un gran paso adelante. Sin embargo, esto parece desintonizado con el pensamiento del número dos del partido: Iñigo Errejón.

Monedero, Iglesias y Errejón, las tres figuras claves de la formación morada.

Monedero, Iglesias y Errejón, las tres figuras clave de la formación morada.

Tras sus polémicas declaraciones en un diario venezolano en 2013, donde explicaba que las largas colas del país eran debido a que “ahora había más dinero disponible” y a que “la gente podía consumir más”, hace apenas dos meses respaldó al régimen de Maduro en una entrevista de la emblemática revista satírica chilena The Clinic.

Allí, Errejón declaró que el proceso político en Venezuela había conseguido importantísimos avances, como el acceso de la gente a la salud pública y a la educación, y basaba su tesis en que la gente “hacía tres comidas al día”.

Si bien América Latina es el continente que más está sufriendo la crisis venezolana (según la ONU, de los 3 millones de venezolanos que viven fuera del país, 2,4 se encuentran allí), desde cualquier parte del mundo se debería condenar esta situación.

Por eso, si la izquierda no quiere perder su credibilidad debería desvincularse, cuanto antes, de un régimen con acusados tintes dictatoriales. Esperemos que las declaraciones de Pablo Iglesias sirvan de ejemplo para aquellos que, todavía hoy, tratan de defender lo indefendible.

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