La ciencia de la felicidad: ¿Cómo ser más felices?

Para comenzar a ser más felices, es necesario hacernos conscientes de aquello que realmente deseamos.

Guía de: Espiritualidad

En este mundo, no existe persona que no quiera, en el fondo de su ser, ser y sentirse feliz. La felicidad trasciende todas y cada una de nuestras barreras y separaciones externas y nos conecta con las bases de lo que realmente somos.

Es divertido cómo solemos buscar la felicidad de distintas maneras: Queriendo ser el o la mejor en lo que hacemos, adquiriendo inmuebles, viajando a diversas partes, formando familia, entre tantas otras expresiones dentro de nuestra experiencia humana. Si bien cada una de ellas es genuinamente loable, hay ciertos pensamientos, palabras y acciones diarias que nos conectan más directamente con una experiencia interna de felicidad mucho más estable.

ciencia felicidad

Imagen: Francisco Olea

En el momento en que nos damos cuenta que todo lo que nos rodea afuera es transitorio, y que nuestro camino de vida tiene un sentido más profundo, es cuando descubrimos que la felicidad se construye desde dentro.

En este sentido,  la connotada psicóloga Sonja Lyubomirsky, describe en su libro “La ciencia de la felicidad” una serie de acciones (doce, en total) a poner en práctica en nuestro cotidiano con el fin de desarrollar un estado de felicidad más permanente y al cual podamos acceder rápidamente. De ellas, destaco las tres siguientes:

  • Dar las gracias: Llevar un registro escrito de todo bueno que somos y tenemos, y recordárnoslo a diario, es un poderoso ejercicio para cultivar nuestra gratitud interna. La gratitud nos sitúa en un estado elevado de alegría y motivación por el presente y futuro.

  • Cuidar nuestro cuerpo: Realizar mayor actividad física, comer de manera más saludable y destinar periodos de descanso y relajación son aspectos esenciales para sentirnos mejor interna y externamente y así fortalecer nuestra salud física y mental.
  • Cultivar el optimismo: El optimismo, dentro de nuestras actividades diarias, es un ejercicio permanente a reforzar. Comprender que las experiencias no gratas son un aprendizaje y que nuestro motor principal se encuentra en el desarrollo de aquello que nos apasiona y nos brinda alegría, es la gran lección a descubrir e integrar en nuestro día a día.

Para comenzar a ser más felices, es necesario hacernos conscientes de aquello que realmente deseamos y que hará un gran bien en nosotros y en quienes nos rodean. Desde ese punto principal, se encuentra la invitación a un viaje  cuyo rumbo, en cada momento, se encuentra en nuestras manos.

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