¿Existirá una verdadera Guerra de las Galaxias?

Una “Guerra Espacial” es concebida en las mentes de políticos, estrategas y científicos asociados a la industria militar. La información disponible así lo indica y esto no es ficción.

En alguna oportunidad, fui consultado sobre un tema muy complejo, la cuestión es, ¿hasta donde llega el espacio aéreo soberano de un país? Pues bien, en mi humilde opinión y sin querer dudar de la legislación internacional, una nación podría ejercer sus derechos, probablemente hasta aquella altura en la que pueda ejercer un control efectivo. Ejemplos históricos de lo anterior sobran, como el recordado caso del avión espía norteamericano U-2, derribado sobre la Unión Soviética en 1960, o la reciente amenaza de Japón de derribar un cohete experimental Norcoreano.

Si nos remitimos a la historia de los conflictos militares, veremos que estos progresivamente consideran el dominio aeroespacial como algo prioritario. Previo a la Primera Guerra Mundial, rudimentarios globos permitían espiar desde el aire al enemigo, luego evolucionarían aceleradamente las aeronaves, habrían bombardeos de ciudades y enfrentamientos aéreos, incluso se desarrollaron los misiles de largo alcance, como el V-2.

En el marco de la naciente Guerra Fría, aparecieron sofisticadas aeronaves que, volando a extraordinarias alturas emprendieron secretas labores de espionaje. Llego entonces la Carrera Espacial y nacieron los satélites de espionaje y sofisticados misiles intercontinentales con ojivas nucleares, posteriormente se hablaría de programas de defensa estratégica basados en complejos sistemas de armas en el espacio.

La Guerra de las Galaxias de Reagan

Misil ASAT

USAF

ASM-135 ASAT, un arma antisatélite de lanzamiento aéreo desarrollado por Ling-Temco-vought Aerospace

La Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE), conocida popularmente como “Guerra de las Galaxias”, fue dada a conocer públicamente en medio de un discurso televisado el 23 de marzo de 1983, por el entonces presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan, quien solicitó a la comunidad científica norteamericana el desarrollo acelerado de un escudo espacial antimisiles, garantizando la defensa del territorio norteamericano frente a un ataque nuclear.

La IDE revolucionó el ámbito estratégico, que definía el enfrentamiento entre las dos súper potencias, Estados unidos y la Unión Soviética, basado principalmente en conceptos como, disuasión nuclear y destrucción mutua asegurada.

Si bien la IDE requería un enorme esfuerzo económico y científico, y fue parcialmente abandonada tras la caída de la URSS, hoy sabemos que Reagan solo dio cuenta de un esfuerzo desarrollado en total secreto desde los años sesenta, en laboratorios norteamericanos y también soviéticos, reflejados en proyectos para el desarrollo de naves espaciales militares, satélites de espionaje, satélites y misiles anti-satélites y también, peligrosas pruebas nucleares en el espacio. De hecho, la Carrera Espacial era efectivamente un objetivo político, encaminado a la dominación de un nuevo escenario de conflicto, el espacio exterior.

Las Armas Anti-Satélite

Las Armas Anti-Satélite (ASAT), han sido desarrolladas bajo diversos conceptos, EEUU probó sistemas desde 1959, con lanzamientos de misiles. Tras varios intentos fallidos,  los proyectos principales fueron cancelados en 1963. Y otros continuaron hasta 1970.

La Unión Soviética inició un programa en 1963, construyó y desplegó misiles ASAT a partir de 1976. Ello obligó a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) a reactivar sus programas, produciendo un ASAT capacitado para atacar satélites en órbita baja, un misil de 3 etapas disparado por un avión de combate F-15. La primera prueba de intercepción exitosa de un satélite, se desarrolló el 13 de Septiembre de 1985.

También se consideró el uso de explosiones nucleares, pero problemas con efectos colaterales han hecho inviable esta opción. Aun así, EEUU detonó armas nucleares a gran altura y en 1958 ejecutó una explosión de 1,4 Megatones a 400 Kilómetros sobre  el Océano Pacífico, lo que daño satélites e interrumpió las comunicaciones en el área. Finalmente, el Tratado del Espacio Exterior firmado en 1967, prohibió el uso de armas nucleares en el espacio.

Otros proyectos evaluados fueron naves tripuladas equipadas con armas de largo alcance, satélites kamikaze, minas espaciales y poderosos Láser, estos últimos, fueron utilizados según algunas informaciones por los soviéticos para cegar satélites espías estadounidenses.

China y Estados Unidos se muestran los dientes

X-37B

USAF/Vandenberg Air Force Base

Nave espacial secreta X-37B luego de una misión en órbita.

Tanto China en enero de 2007, como EEUU en febrero de 2008, realizaron pruebas de armas espaciales, derribando sus propios satélites. Con ello, inauguraron una pública carrera de armamento espacial. Mientras China destruyó con un misil balístico un satélite meteorológico, dejando en órbita miles de fragmentos de chatarra espacial. EEUU, respondió con el lanzamiento de un cohete SM-3 desde un buque de guerra, que derribó un inactivo satélite espía.

Según archivos desclasificados, EEUU, un mes antes del lanzamiento, habría advertido a China el riesgo evidente en la destrucción de satélites, señalando que el derribo de un satélite se consideraría una “violación de sus derechos” y potencial “escalada de crisis o conflicto” puesto que puede interferir deliberadamente con sus sistemas espaciales. En 2010, China realizó un nuevo y exitoso lanzamiento de un misil con el objetivo de destruir un cohete a 240 kilómetros de altura. En 2011, Estados Unidos puso en órbita una sorprendente nave espacial secreta X-37B, con objetivos desconocidos.

El complejo escenario futuro

Las fuerzas amadas norteamericanas consideran estar frente a un verdadero dilema de seguridad y les preocupa el aumento de la vulnerabilidad de sus sistemas espaciales frente a nuevos actores como: China, India, Norcorea e incluso Irán. En este sentido, la política espacial de EE.UU. describe su ideario de la siguiente manera: “Estados Unidos: preservará sus derechos, capacidades y libertad de acción y espacio; disuadirá o impedirá que otros amenacen esos derechos o desarrollará capacidades designadas para hacer eso; tomará las medidas necesarias para proteger sus capacidades espaciales; responderá a las interferencias; y negará, si es necesario, a los adversarios el uso de capacidades espaciales hostiles para los intereses nacionales de EE.UU”.

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