Masiva muerte de animales en “Arca de Noé” espacial

Biosatélite ruso Bion-M1, lanzado a mediados de abril, aterrizó tras permanecer un mes en órbita con más de cien animales en su interior.

El satélite biológico ruso Bion-M1, una cápsula enviada al espacio el pasado 19 de abril con un centenar de animales en su interior, regresó a la Tierra este 19 de mayo con la mitad de la tripulación muerta. Los animales de Bion-M1 orbitaron nuestro planeta durante un mes, a una altitud de alrededor de 575 kilómetros, muy superior a la órbita de la Estación Espacial Internacional (ISS). Cabe destacar, que en dichas condiciones de microgravedad prolongada, los seres humanos sufren importantes cambios físicos.

“Arca de Noé” espacial

Foto: Roscosmos

Logotipo misión espacial rusa Bion-M1.

Vladimir Sychovos, portavoz de la Academia de Ciencias de Rusia, señaló que  la baja tasa de supervivencia ha sido probablemente resultado de un fallo tecnológico de los equipos durante la misión y también responde a las lógicas “tensiones del espacio”. Considerando que este resultado era esperable.

En palabras de los investigadores principales del proyecto, más de la mitad de los ratones (genéticamente puros) de un total de 45 y los ocho “jerbos de Mongolia” que viajaban en la nave murieron durante la misión espacial.

Los sobrevivientes

Entre los sobrevivientes de este viaje espacial extremo, destacan 15 tritones, caracoles y las plantas enviadas. A juicio de los científicos, las especies que han quedado con vida son “suficientes” para seguir adelante con las investigaciones.

“Arca de Noé” espacial

Foto: Roscosmos/IMBP

Diagrama de la cápsula Bion-M1

Bion-M1, responde a una misión cuyo objetivo es estudiar en detalle los efectos biológicos de la ingravidez a largo plazo, para ello, el biosatélite estaba equipado con cámaras internas para que los científicos puedan observar el comportamiento de los animales durante el vuelo.

Otros sistemas de monitoreo incorporados, fueron sensores de seguimiento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial de la tripulación, gracias a los cuales, los científicos supervisaron una variedad de indicadores de salud de los animales, mientras que los restantes sistemas de la innovadora nave espacial, el primer biosatélite ruso lanzado desde 2007, recabaron datos sobre las condiciones del interior de la cápsula.

“Arca de Noé” espacial

Foto: Roscosmos

Biosatélite Bion-M1.

Pruebas con meteoritos artificiales

En el exterior del biosatélite, se dispusieron experimentalmente los denominados “meteoritos artificiales”, unas láminas de basalto con pequeños orificios en cuyo interior en reducidas cavidades se pusieron esporas de bacterias, las que fueron sometidas directamente a la radiación espacial a lo largo de la misión, y que durante el proceso de descenso, enfrentaron temperaturas de miles de grados centígrados, altibajos de presión y otras sobrecargas que acompañan la caída de un meteorito natural.

La idea de experimentar con estos meteoritos artificiales, responde a la necesidad de comprobar la “Teoría de la Panspermia”, la cual sostiene que la vida se originó en otros puntos del espacio y  llegó a la Tierra por medio de meteoritos o cometas.

A continuación te invito a observar las interesantes imágenes expuestas por la Agencia Espacial Rusa sobre esta misión.

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