¿Qué secretos se esconden tras la “partícula de Dios”?

Por una década los científicos han buscado lo que denominan coloquialmente la “partícula de Dios”, el “Bosón de Higgs”, partícula clave para desentrañar la formación del Universo.

La Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) anunció el descubrimiento de una partícula subatómica consistente con las características teorizadas del Bosón de Higgs. Esta partícula ha sido sindicada como la clave que permitiría avanzar decididamente en la comprensión de la formación del Universo, toda vez que, el Bosón de Higgs, conocido como la “Partícula Dios” es concebida como partícula elemental masiva, cuya existencia (predicha por el Modelo Estándar de la Física de Partículas) y su hallazgo, aportarían de manera importante en la explicación del origen de la masa de otras partículas elementales.

Bosón de Higgs

CERN

Simulación computacional del experimento para encontrar el Bosón de Higgs.

Según lo señalado oficialmente por representantes del experimento CMS del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), se ha encontrado una protuberancia en los 125 Gev (gigaelectrovoltio) que permite concluir que se ha descubierto una nueva partícula, siendo lo más lógico que sea un “bosón”, y aunque todo es preliminar, el equipo de científicos ha sostenido que los antecedentes son muy sólidos y que las estadísticas de datos obtenidos por CMS, conceden un resultado que permitiría dar por confirmado un descubrimiento.

El anuncio, como era de esperar, ha provocado una gran revuelo en la comunidad científica internacional, un reflejo evidente del estridente aplauso que brindaron los asistentes a la Conferencia Internacional de Física de Altas Energías (ICHEP 2012) en la localidad australiana de Melbourne, cuando se les informó de los resultados de dos experimentos del LHC, el ATLAS y el CMS, durante las colisiones ejecutadas en 2012, resultados concordantes con las expectativas.

Las potenciales y extraordinarias implicaciones son muy significativas, y por ello, se ha solicitado a la comunidad científica vinculada con el descubrimiento, ser extremadamente diligente en todos los estudios y comprobaciones y aunque se vive una etapa de gran emoción en el ámbito de la física, aún se necesita un poco más de tiempo para preparar los resultados de cara a su publicación.

El esquivo Bosón de Higgs

El  Bossón de Higgs es considerado la última pieza perdida del Modelo Estándar de la Física de Partículas, modelo que pretende dilucidar e identificar las estructuras básicas que componen el Universo. Encontrar el  Bosón de Higgs, supondría validar el modelo, y con ello probablemente la comunidad científica podría  responder una de las cuestiones más complejas e importantes de la física, establecer como tras el Big Bang, momento inicial del Universo, aparecieron en el partículas con masa.

Uno de los aprontes más importantes en este sentido, fue la explicación propuesta en 1964 por seis físicos, entre ellos el británico Peter Higgs. Este sostuvo que, existe un campo de energía invisible, hoy denominado el “campo de Higgs”, cubriendo todo el Universo. Algunas partículas, como los fotones (que componen la luz), no se ven afectadas por este campo, y por eso no tienen masa y pueden viajar tan rápido. Otras partículas, en cambio, sí son afectadas y se frenan con el campo de Higgs, ganando masa.

De ahí que se cree que el Bosón de Higgs es la partícula que posibilita el mecanismo por el cual las demás partículas como quarks y electrones ganan su masa. El descubrimiento del Bosón de Higgs, es también el comienzo de una nueva fase en la Física de Partículas, puesto que, el bosón puede aportar al esclarecimiento  de otros variados fenómenos físicos como la naturaleza de la materia oscura cuyas propiedades son completamente desconocidas.

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