Sexo en el espacio: posibilidades, certezas y rumores

Probablemente, todo ser humano fascinado por la ficción espacial, verá el espacio exterior como un lugar muy atractivo para emprender una relación sexual. Sin embargo, ¿será esto posible?

Si bien muchos consideran este tema como algo superficial y morboso, en 2010 este fue abordado en detalle por un artículo del “Journal of Cosmology”,  entendiendo que se relaciona profundamente con la supervivencia de nuestra especie en el futuro cercano. Si queremos conquistar el espacio, los astronautas deberán tener la oportunidad de satisfacer sus deseos sexuales y también reproducirse con seguridad.

La  expansión de los viajes espaciales, producto de la masificación de la actividad espacial humana, la estaciones en orbita y la obvia consecuencia del turismo espacial, junto a la colonización de nuevos mundos, supondrá naturalmente que parejas de astronautas desarrollen una vida sexual activa en condición de micro-gravedad.

En el ámbito científico, estudian esta eventualidad principalmente porque el acto sexual espacial tiene grandes repercusiones (psicológicas y fisiológicas), y puede desencadenar incluso un embarazo. Esto último, expone grandes preguntas; ¿como se desarrollaría el periodo embrionario en una nave espacial? ¿El embarazo llegaría a termino de manera exitosa?, etc.

Efectivamente, el tema de un embarazo en el espacio concentrará la investigación durante mucho tiempo. Pero, antes que aquello ocurra, debemos saber qué tan posible y complejo es sostener una relación sexual en órbita. Cuestión que oficialmente, las agencias espaciales niegan haber experimentado.

El Libro de la polémica

Libro sexo espacial

Agencias

Polémico libro sobre sexo en el espacio

“Tras experimentar, los astronautas habrían encontrado sólo cuatro posiciones sexuales realizables”, estas fueron las palabras con las que diversos medios de comunicación titularon sus notas, referidas a las polémicas afirmaciones de Pierre Kohler, un respetado divulgador científico y escritor francés, quien asegura haber tenido acceso a un presunto informe confidencial NASA No. 12 571-3570) de la agencia estadounidense NASA, en relación a una supuesta misión de un transbordador espacial en 1996 (el proyecto clave STS – XX), en la que se habrían probado posiciones sexuales en microgravedad.

Tanto Estados Unidos como Rusia, habrían efectuado pruebas conducentes a las posibilidades del sexo espacial en diferentes investigaciones, enfocadas en los problemas que los humanos enfrentaran al pasar meses o incluso años en órbita.

Kohler, señaló en su libro (publicado en abril de 2000) “The Final Misión: Mir, The Human Adventure” (La misión final: Mir, la aventura humana), que en el experimento se pusieron a prueba veinte posturas sexuales, concluyendo que sólo es posible realizar cuatro posturas sin asistencia mecánica y otras seis, utilizando un cinturón elástico especial y un túnel inflable similar a un saco de dormir.

Ambos astronautas, protagonistas del singular experimento, lo habrían hecho en condiciones reales de ingravidez y los resultados fueron grabados en video. La película, considerada muy sensible, debió ser editada para su presentación a los directivos de la NASA.

La negativa de las agencias

Cuando en 2010, cuatro astronautas mujeres coincidieron abordo de la Estación Espacial Internacional (EEI), nuevamente cobró fuerza la discusión sobre el sexo en el espacio y aunque no hay una normativa explícita, que prohíba el sexo espacial entre astronautas, estos aseguran permanentemente que esta situación no se ha producido aún, negando lo señalado anteriormente por Kohler.

Personajes como el comandante Alan Poindexter, de la NASA, han declarado públicamente que los astronautas son profesionales honorables, que se tratan en un marco respeto y tienen una gran relación de trabajo, donde las relaciones personales no son una cuestión a discutir.

Según lo informado por las agencias espaciales oficialmente y en referencia a la publicación de Kohler, Nadie ha tenido sexo en el espacio. Sólo hay rumores de que una pareja lo habría intentado en 1991. En tanto, Jan Davis y Mark Lee, el primer matrimonio de astronautas en viajar al espacio en un transbordador espacial (misión STS-47, en 1992), podrían haberlo hecho, pero se afirma que todos han resistido a la tentación.

También se rumorea que, el cosmonauta Valery Victorovich Ryumin se habría relacionado sexualmente con la cosmonauta Yelena Vladimirovna Kondakova, afirmaciones que ambos desmintieron tajantemente (no obstante actualmente son esposos), siendo apoyados por comunicados oficiales, señalando que cualquier información sobre experimentos de sexo en el espacio, desarrollados por el programa espacial ruso, son absolutamente falsas.

Un documental muy recomendable

Uno de los capítulos de la prestigiosa serie documental Universo, abordó también el complejo tema del sexo espacial y la reproducción. En el documental, investigadores exponen los desafíos fisiológicos, psicológicos y culturales del sexo en el espacio.

Se habla sin complejos del acto sexual espacial y la posibilidad de concepción humana en microgravedad, evaluando los alcances y efectos de las condiciones espaciales extremas, los que evidentemente podrí­an afectar a la copulación, la concepción y el desarrollo de los tejidos humanos. También se aborda brevemente, el posible impacto de los temas relativos al sexo en las emociones y fisiología de astronautas, y se investigan los rumores y afirmaciones sobre posibles experiencias de sexo espacial. Por último, con gran claridad, se explora el tema del creciente negocio del turismo espacial y como naturalmente, se daría un boom del sexo cósmico.

Más sobre Exploración Espacial

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X